Índice de artículos
 

MARCAS, CONTRAMARCAS Y REACUÑACIONES
EN LAS MONEDAS DE LA ANTIGÜEDAD

(PARTE 2)

 

Índice

 

  VER  PARTE 1  

  •   Antecedentes de las contramarcas
  •   Contramarcas
  •   Links recomendados

PARTE 2

  • "Damnatio Memoriae"
  •   Marcas de prueba
  •   Grafitos
  •   Reacuñaciones
  •   Otras marcas
  •   Falsificaciones

  VER  PARTE 3  

  •   Ejemplos de monedas antiguas contramarcadas

 

"Damnatio memoriae"

¿Podemos entender que la damnatio memoriae es una contramarca? De alguna forma sí, no deja de ser una manipulación hecha con posterioridad a la acuñación, en la que se utilizan troqueles o punzones lisos para borrar la leyenda o incluso un busto, pero realmente es un fenómeno distinto. Con esta expresión latina conocemos la decisión del poder político o religioso de la época, de condenar al olvido oficial y a la execración a algún personaje, lo que conducía a la destrucción de sus estatuas y al borrado de su nombre en monumentos y monedas. Veamos cuatro interesantes ejemplos sobre el tema.

El as de Bilbilis de Tiberio (ver moneda nº 1) tiene borrado el nombre de L. AELIO SEIANO, pero el bronce de Domiciano (nº 2) no solo tiene borrado el nombre, sino incluso la efigie del emperador. Los ejemplos nº 3 y nº 4 muestran dos monedas provinciales de Septimio Severo que se acuñaron a nombre de Caracalla y Geta, a principios del siglo III d.C. Curiosamente en una de ellas está borrado el busto de Caracalla (nº 3) y en la otra el de Geta (nº 4). Supongo que fue un simple error, quien realmente debían borrar por haber sufrido damnatio memoriae era el joven Geta.

- 1 - - 2 - - 3 - - 4 -
 
  Ejemplo nº 1  

As provincial romano de Tiberio. Moneda de bronce de 13,59 g acuñada en Bilbilis (Hispania Tarraconensis) en el año 31 d.C. Parte de la leyenda del reverso -la correspondiente a AELIO SEIANO- ha sido borrada con varias marcas rectangulares, lo que constituye el único ejemplo de damnatio memoriae en la amonedación hispanorromana.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 2  

Bronce provincial romano acuñado en Kibyra (Phrygia) en tiempos de Domiciano, entre los años 93-96 d.C. La damnatio memoriae que ha sufrido, no solo las leyendas sino también el busto del emperador, es cuidadosa y el resultado es evidente. Su esposa Domicia no sufrió damnatio por lo que su efigie permanece inalterada.

Imagen: F. R. Künker
 
  Ejemplo nº 3  

Bronce provincial romano con varias contramarcas. Moneda acuñada en Stratoniceia (Caria) en tiempos de Septimio Severo, entre los años 197-211 d.C., en honor a sus hijos Caracalla y Geta. Los signos de manipulación para borrar el busto de la izquierda son debidos a la damnatio memoriae de Geta. Pero por algún capricho del destino el busto borrado fue el de su hermano mayor, el de su asesino Caracalla. Aunque ciertamente Caracalla lo merecía... ¡Tal vez no fuera un simple error!

Imagen: Stack´s
 
  Ejemplo nº 4  

Bronce provincial romano (19,47 g / 35 mm) similar al descrito anteriormente. Pero esta vez sí, en esta moneda el busto borrado es el de la derecha, el más joven, es decir el del infortunado Geta.

Imagen: Ira & Larry Goldberg
 

Marcas de prueba

En las monedas antiguas es frecuente ver marcas o "punzonadas" sobre las monedas de plata, estas eran realizadas por los cambistas (banqueros) para averiguar su composición, intentando descubrir si las monedas eran falsas (forradas). El sofisticado método de fabricación y el buen arte de muchas de las piezas forradas (falsas) constituyeron sin duda un problema para las autoridades de la época, quienes a pesar de imponer severas penas a los falsificadores, necesitaron del control ejercido mediante estas marcas de prueba, también llamadas marcas de banquero. (Cosa que no siempre lograron, ver: "Las monedas forradas en la Antigüedad").

La variedad de estas marcas de banquero es enorme, sin mayor significación aparente que la indicada, la realidad es que hoy en día permanecen en su gran mayoría indescifradas. A modo de ejemplo se muestran las marcas aparecidas en el tesorillo de Linares, un conjunto de denarios republicanos del siglo I a.C. en el que aparecen el 36% de las piezas marcadas con uno o varios de estos signos.

A continuación se muestran cinco ejemplos de estas marcas de prueba: estatera griega (ver moneda nº 5), karshapana de la antigua India (nº 6), estatera persa (nº 7) y dos denarios republicanos romanos (números 8 y 9).

- 5 - - 6 - - 7 - - 8 - - 9 -
 
  Ejemplo nº 5  

Estatera de Aegina. Moneda de 11,8 g, 14-19 mm y 4-7 mm de espesor, acuñada en dicha isla griega entre los años 510 y 480 a.C. El anverso presenta una clara marca de prueba circular.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 6  

Karshapana de Magadha. Moneda de plata rectangular de 20 x 14 mm y 3,4 g acuñada entre los años 445 y 413 a.C. en antiguo reino de Magadha del norte de la India. En el reverso se aprecian varias marcas de prueba.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 7  

Estatera de Cilicia. Moneda de plata de 22 mm y 10,9 g acuñada entre los años 333-323 a.C. en Tarsos (Cilicia), en tiempos del sátrapa persa Balakros. Desde luego la profunda marca de prueba del anverso demostró que era una moneda auténtica.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 8  

Denario romano republicano. Moneda de plata de 3,5 g acuñada en Roma sobre el 46 a.C. por el magistrado Titus Carisius, monetario de Julio César. El anverso presenta dos claras marcas de banquero semicirculares.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 9  

Denario romano republicano. Moneda de plata de 3,54 g acuñada en Éfeso durante la primavera-verano del año 41 a.C., mostrando los bustos de los triunviros más influyentes: Marco Antonio y Octavio. La marca de banquero del anverso es tan profunda que casi atraviesa la moneda.

Imagen: Tesorillo.com
 

Grafitos

A menudo vemos monedas antiguas con grafitos, esto es, con letras o dibujos grabados de forma más o menos tosca y superficial, aunque en ocasiones su grabado es más profundo y cuidadoso por lo que se identifican como contramarcas. Es estas marcas que se hacían en la antigüedad se supone que eran efectuadas por el propio propietario de la moneda (o por algún banquero / cambista), poniendo las iniciales de su propio nombre o algún símbolo con el que se sintiera identificado.

Los contorniatos son posiblemente el tipo de moneda en la que encontramos grafitos con más frecuencia. Tal vez su alto valor simbólico inducía a sus propietarios a marcarlos, lo cierto es que un notable porcentaje de ellos presentan símbolos o letras artesanalmente grabados. Ver artículo: "Los contorniatos: características, función e importancia" de Darío N. Sánchez.

- 10 - - 11 - - 12 -
 
  Ejemplo nº 10  

Signos ibéricos a.r.ta.u / ba.l sobre el reverso de una unidad de Untikesken (Hispania Citerior, segunda mitad del siglo II a.C.). Grafito que ocupa prácticamente todo el reverso. Su significado es desconocido, si bien fue descrito por Guadán (1960: 105) como una posible tésera, al entender que la segunda línea podría ser un nombre propio.

Imagen: Subasta de X. & F. Calicó. Barcelona, junio de 1979
 
  Ejemplo nº 11  

Grafito en forma de pez (?) que aparece dibujado sobre el anverso de un as augústeo de Bilbilis (Hispania Tarraconense, 2 a.C. - 14 d.C.).

Imagen: www.ebay.es
 
  Ejemplo nº 12  

Tres contorniatos acuñados en Roma (siglos IV-V d.C.) a nombre de Trajano, que nos muestran distintos grafitos en sus anversos.

Imagen: Hirsch Jacob (1913), lotes 1539, 1541 y 1542
 

Reacuñaciones

Las reacuñaciones son relativamente frecuentes en la amonedación del mundo antiguo, habiendo en general un cierto componente de propaganda, de afirmación del nuevo emisor. En algunos casos simplemente se aprovechaba en material existente de emisiones anteriores muy gastadas o se reutilizaban monedas foráneas, pero en otros era un verdadero fraude al acuñarse monedas de mayor valor del que tenía la moneda utilizada como cospel.

En ocasiones la reacuñación se realizaba con un cuño mucho más pequeño, o si se prefiere con una contramarca grande, ya que ambos fenómenos -reacuñación y contramarcado- tienen el mismo objetivo de conseguir moneda propia. La escasez del numerario circulante, propiciada por épocas de inestabilidad o guerras y la necesidad de abastecer a la tropa, fueron las causas fundamentales de estas prácticas.

Tal vez el caso más curioso sea el sucedido en Judea a principios del siglo II d.C. En esta provincia romana, durante la rebelión de Bar Kochba, se emitieron monedas de plata y bronce con leyendas en hebreo y símbolos judíos, reacuñando sus motivos siempre sobre el numerario romano circulante en la zona.

Veamos algunos ilustrativos ejemplos:

 
- 13 - - 14 - - 15 - - 16 -
 
  Ejemplo nº 13  

As de Castulo reacuñado sobre una moneda de Obulco (Hispania Ulterior, finales del siglo II a.C.).

Imagen nº 1507 del libro: "Las monedas hispánicas del Instituto de Valencia de Don Juan"
 
  Ejemplo nº 14  

Unidad de Acinipo reacuñada sobre una moneda de Obulco (Hispania Ulterior, siglo I a.C.). Destaca el hecho de que el cuño de la moneda de Acinipo es de bastante menor tamaño que la moneda utilizada como cospel de Obulco.

Imagen: Archivo Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 15  

As provincial de Colonia Patricia (Hispania Baetica) de 7,87 g y 25 mm, reacuñado en tiempos de Augusto (c. 12 a.C.) sobre otro as de Augusto de Colonia Iulia Traducta.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 16  

Zuz de la Segunda Revuelta Judía (Jerusalén, 134-135 d.C.) reacuñado sobre un denario de Vespasiano (3,3 g y 18-19 mm). En el anverso se ven algunas letras de la antigua leyenda, y en el reverso parte de la cabeza del emperador. Durante la rebelión de Bar Kochba, las monedas judías se reacuñaron sobre el numerario romano, esto es, sobre sestercios, tetradracmas, denarios o dracmas.

Imagen: Tesorillo.com
 
- 17 - - 18 - - 19 - - 20 -
 
  Ejemplo nº 17  

Antoniniano de Hostiliano (250-251 d.C.) de 2,6 g, reacuñado sobre un denario de Geta (209-211 d.C.)

Al final del reinado de T. Decio y principios del de T. Galo esta práctica de reacuñar antoninianos sobre anteriores denarios es algo conocido y descrito en diferentes tesorillos como por ejemplo el de Eauze. Ciertamente era un práctica rentable, al acuñar antoninianos sobre anteriores denarios ¡estaban doblando el valor de la moneda!

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 18  

Sestercio "bárbaro" (21,30 g / 30-33 mm), emitido seguramente en Las Galias o tal vez en Britannia, por pueblos inciertos / desconocidos, durante el último tercio del siglo III d.C.. Moneda de bronce reacuñada sobre un sestercio de Faustina (c. 147 d.C.), imitando las emisiones de Póstumo.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 19  

Follis de Licinio I (2,65 g / 20-21 mm) reacuñado, posiblemente en la ceca de Roma (ver RIC VI 323c), entre los años 312 y 313, sobre un follis de Constantino I del tipo MARTI CONSERVATORI.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 20  

Follis de imitación hispánica de las emisiones de Arelate de Constantino I (3,22 g / 18-19 mm). Moneda de bronce reacuñada a mediados del siglo IV d.C., sobre una anterior del tipo IOVI CONSERVATORI, también de Constantino I.

Imagen: Tesorillo.com
 
- 21 - - 22 - - 23 - - 24 -
 
  Ejemplo nº 21  

Follis bizantino. Moneda de bronce de 25-32 mm y 7,9 g contramarcada entre los años 630-640 d.C. en ceca indeterminada de Sicilia, durante el reinado conjunto de Flavio Heraclio y su hijo Heraclio Constantino. El tamaño de las contramarcas es tal, que más bien parece una reacuñación.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 22  

Felús de los gobernadores Omeyas de al-Ándalus (711-756 d.C.) de 2,58 g y 19 mm, reacuñado sobre un follis de Maximiano (285-305 d.C.). Más de 400 años transcurrieron entre acuñación y reacuñación, puede parecer todo un record, pero la moneda siguiente lo supera ampliamente.

Imagen: Andalustonegawa.50g.com
 
  Ejemplo nº 23  

Follis bizantino de clase "B". Moneda anónima de bronce de 27-31 mm y 12,21 g, acuñada entre los años 1028-1034 en ceca indeterminada y atribuida al reinado de Romanus III Argyrus. Esta moneda fue reacuñada sobre un follis anterior, seguramente de la clase A2.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 24  

Sou (sueldo) de Carlos II (Ibiza, 1665-1700) de 3,02 g y 20 mm, reacuñado sobre un follis de Constantino I (320-324 d.C.).

M. Ibáñez Artica indica en su blog que: "El gobernador de la isla, Juan de Bayarte, informa en 1690 que de las cinco emisiones realizadas, una se ha hecho utilizando como cospeles monedas de Constantino encontradas en un campo". Ver artículo: "Follis de Constantino I (s. IV d.C.) reacuñado y reutilizado como moneda en el siglo XVII".

Imagen: Numisarchives.blogspot
 

Otras marcas

La cantidad de manipulaciones hechas a las monedas antiguas y por lo tanto la variedad de marcas que presentan es enorme. Podemos ver marcas de agujeros sin finalizar, de particiones sin completar, de ajustes de peso y de un largo etcétera de situaciones. Veamos simplemente un dracma de Arse (moneda nº 25) a modo de ejemplo. Para más información, ver: "Daños después de la acuñación I - II".

La moneda nº 26 representa un caso excepcional. Se trata de un as hispanorromano de Tiberio (Emerita / Hispania Baetica), que a finales del siglo XVIII o comienzos del siglo XIX,  fue utilizado para efectuar una prueba de punzón de 8 reales en forma de león rampante coronado (incuso). Los casi 1900 años que hay entre acuñación y marca deben de constituir todo un record. Ver artículo: "Una moneda singular: ¿Cuántos siglos separan al emperador de su león rampante?"

Veamos otras curiosas marcas en monedas antiguas: un sestercio de Nerva y un áureo de Domiciano (ver nº 27), ambas monedas fueron reselladas muchos siglos después, durante el siglo XVII. A partir del siglo XV los duques de Gonzaga, una adinerada familia de Mantua (Italia), fueron formando una impresionante colección de numismática antigua y a principios del siglo XVII (o tal vez finales del XVI) se les ocurrió la peregrina idea de marcar sus monedas con el símbolo de su familia: un águila con incrustaciones de plata para las monedas de bronce u oro, y con incrustaciones de oro para las de plata. Ciertamente pedigrí sí que aportaron a las monedas, pero no deja de ser un daño innecesario.

- 25 - - 26 - - 27 -
 
  Ejemplo nº 25  

Dracma de Arse (3,03 g) acuñado entre los siglos IV - III a.C., en la que se observa un fuerte golpe de cizalla u otra herramienta producido en un intento de partición de la moneda que finalmente no fue llevado a cabo.

Imagen: Jesús Vico
 
  Ejemplo nº 26  

As hispanorromano de Emerita (11,28 g / 26-27 mm), acuñado en tiempos de Tiberio (14-37 d.C.), con una prueba de punzón en forma de león rampante coronado hacia la derecha, aplicada posiblemente en Sevilla durante el año 1809, en tiempos de Fernando VII. Es decir, casi 1900 años después de haber sido emitida la moneda.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 27  

Sestercio de Nerva y áureo de Domiciano contramarcados por el propio coleccionista durante el siglo XVII. Las piezas de oro no suelen encontrase reselladas pero este caso es especial. También las contramarcas son especiales, puede observarse que el resello de las monedas de bronce tienen un baño de plata.

A principios del siglo XVII (o tal vez finales del XVI), los duques de Gonzaga, una adinerada familia de Mantua (Italia), marcaron las monedas antiguas de su colección con el símbolo de su familia, con una pequeña águila decorada. Al menos fueron cuidadosos y aplicaron esa especie de contramarcas en partes del campo que no dañaban los diseños.

Imágenes: Classical Numismatic Group y Triskeles Auctions

Falsificaciones

Desafortunadamente, siempre es necesario tener en cuenta el tema de las falsificaciones y las marcas y contramarcas no son ajenas a ellas.

Cierto es que -en general- al no ser las monedas contramarcadas muy apreciadas por el coleccionista, bien por su habitual mal estado o bien porque la contramarca se considera más bien un defecto, este tipo de monedas (al igual que ocurre con las monedas forradas) no es habitual objetivo de los falsarios. Sin embargo, como era de esperar, hay que andarse con cuidado ya que haberlas, haylas.

Veamos dos ingeniosos ejemplos de monedas forradas en el mundo antiguo (números 28 y 29) y dos falsificaciones de contramarcas actuales (30 y 31). Más información sobre las falsificaciones puede verse en: "¡Ojo con las falsificaciones!".

- 28 - - 29 - - 30 - - 31 -
 
  Ejemplo nº 28  

La moneda de la izquierda es un tetradracma forrado de Atenas (Ática, siglo V a.C.) de 13,7 g., que presenta un profundo corte de prueba en el reverso, y sorprendentemente, no se atisba rastro alguno del cobre que forma el núcleo de la moneda. Esto significa que los falsificadores fabricaron la moneda con dicho corte de prueba incluido, plateándolo cuidadosamente para que el engaño fuera efectivo. ¿Increíble, verdad? Pues así debió de ser, de este modo lo explica Reid Goldsborough en su artículo: "Ancient Fourree Owls".

Imagen: Athenianowlcoins.reidgold.com
 
  Ejemplo nº 29  

Siglos forrado de Byzantion (Tracia, 416-357 a.C.), de 17 mm y 4,1 g. que presenta una profunda marca de control en la que -pese a ser forrado-  no asoma el cobre.

Esta moneda es forrada, sin duda alguna, el cobre se ve en el anverso y su peso debería ser superior a los 5 g, pero la marca de prueba muestra plata y solo plata, no presenta rastro alguno de cobre. ¿Cómo explicarlo? ¿Estaba dicha marca de prueba grabada de antemano en el cuño? O tal vez, ¿se acuñó la moneda en cobre para después ser marcada y por último plateada? Ciertamente no lo sé, pero la dificultad de hacer fluir la plata dentro de esta marca tan estrecha y profunda (en el caso de haber sido grabada en el cuño), no me permite descartar la segunda opción. Lo que está claro es que nadie iba a rechazar una moneda con una prueba tan contundente. ¡Ciertamente los antiguos falsarios eran imaginativos!.

Imagen: Tesorillo.com
 
  Ejemplo nº 30  

As de Claudio de imitación hispánica (Hispania, mediados del siglo I d.C.) al que se le han grabado fraudulentamente las letras ke.s.e (en caracteres ibéricos) para simular una contramarca, lo cual es algo increíble, puesto que una moneda del siglo I d.C. raramente presentar unos caracteres ibéricos que son propios de los siglos anteriores. Los actuales falsarios son más burdos, pero alguien picó en el anzuelo. Esta pieza se vendió en eBay (España) en octubre de 2015.

Imagen: www.ebay.es
 
  Ejemplo nº 31  

Entre los siglos V y VI los ostrogodos (o tal vez los vándalos) grabaron toscamente el numeral XLII sobre las antiguas monedas de bronce romanas para que circularan con el valor de 42 nummi, pero es evidente que esta moneda de Antonio Pío no es ese caso. En esta ocasión alguien (en nuestros días) intentó convertir una moneda de escasos 10-12 euros en otra de 150-200 simplemente añadiendo esa falsa contramarca.

Imagen: www.romancoins.info
 

 

VER  PARTE 1
VER  PARTE 3