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LAS MONEDAS BILINGÜES
EN LA ANTIGÜEDAD

 

 

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este artículo es mostrar agrupados los diferentes tipos de las acuñaciones bilingües de la antigüedad, dado el interés que - a mi juicio- presentan para el estudio numismático e histórico de las culturas de su época.

El ámbito geográfico y temporal de este somero estudio es el denominado como “Edad Antigua Clásica”, esto es, desde la invención de la moneda en Occidente hasta la caída del Imperio Romano, si bien he extendido un poco dicho periodo hasta el siglo VIII para cubrir la expansión inicial del Islam. Dejamos por tanto las antiguas culturas orientales (hindúes, chinas, etc.) para otra ocasión.

Como su propio nombre indica, llamamos “monedas bilingües” a aquellas que presentan leyendas en dos idiomas distintos. Fundamentalmente la desmembración del mundo helenístico y la expansión del Imperio Romano dieron lugar a estos tipos de monedas en las que se emplearon dos alfabetos (no conozco ningún ejemplo que muestre tres o más lenguas). Grecia y Roma ejercieron como culturas dominantes en el amplio territorio comprendido entre los valles del río Indo en Oriente y el Guadalquivir en Occidente, por ello sus alfabetos suelen verse en sus monedas mezclados con los de otras lenguas.

Veamos ahora los once grupos más relevantes que he podido identificar: en los seis primeros (1-6) interviene el alfabeto griego mezclado con otro idioma, en los cuatro siguientes (7-10) aparece el latín conjuntamente con otra lengua, en onceavo lugar figura la unión de ambas escrituras (griega y el latina), y el último grupo (12) muestra la mezcla de árabe y pahlevi .

 

1.- GRIEGO y JAROSHTI

Las acuñaciones bilingües más numerosas son las procedentes de Bactria (antigua región situada entre los actuales Afganistán, Pakistán e India). Primero las dinastías indogriegas, después las indoescitas y luego las indopartas, a lo largo de tres siglos (entre mediados del siglo II a.C. y mediados del II d.C.), acuñaron sus monedas usando generalmente dos idiomas: el griego llevado a la zona en tiempos de Alejandro Magno y el jaroshti, una lengua local proveniente del arameo que caería en desuso a lo largo del siglo III d.C.

  Hemióbolo indoescita.

Moneda de bronce de módulo cuadrangular (23 x 23 mm) y 8,84 g, acuñada en Pushkalavati (Bactria), a nombre de los virreyes Spalahores y su hijo Spalagadames, en tiempos del rey indoescita Vonones (75-65 a.C.).

Anverso: leyenda en griego.
Reverso: leyenda en jaroshti.

 

2.- GRIEGO y BRAHMI

Las expansión de los gobernantes bactrianos hacia la India propicia no solo el módulo cuadrado de los bronces, sino que parte del panteón hindú, así como sus lenguajes, aparezcan reflejados en las monedas. En la segunda mitad del siglo II a.C., durante los reinados de Agatocles y Pantaleón, se acuñaron estas escasas monedas bilingües de griego y brahmi.

  Hemióbolo indoescita.

Moneda de bronce de curioso módulo (normalmente es cuadrangular) de 10,23 g, acuñada en Bactria (probablemente en Taxila) a nombre de Pantaleón, alrededor de los años 185-160 a.C.

Anverso: leyenda en bramhi.
Reverso: leyenda en griego.

 

3.- GRIEGO y HEBREO

Con el declive del Imperio Seléucida, Judea logró una completa independencia política y religiosa recobrando unas fronteras similares a las del antiguo reino de Salomón. Durante la dinastía Hasmonea, su rey Alejandro Janeo acuñó entre 103-76 a.C., curiosas monedas de bronce (lepton, prutah, etc.) con caracteres griegos en el anverso y hebreos en el reverso.

  Prutah judío.

Moneda de bronce de 13-15 mm y 1,58 g, acuñada en Jerusalén, en el reino de Judea, durante la dinastía Hasmonea, por su rey Alejandro Janeo (Yehonatan), entre los años 103-76 a.C.

Anverso: leyenda en griego.
Reverso: leyenda en hebreo.

 
4.- GRIEGO e ÍBERO

La amonedación griega en el occidente europeo presenta tan solo un caso de monedas bilingües. Se trata de la ceca de Biurbi, de localización incierta en la zona de Narbona, que a principios del siglo I a.C. emitió unidades y divisores de bronce con caracteres griegos en el anverso y tanto griegos como íberos en el reverso.

  AE - Unidad ibérica.

Moneda de bronce acuñada en bi.u.ŕ.bi (zona de Narbona / Beziers) cuya leyenda en griego ΛΟΓΓΟΣΤΑΛΗΤΩΝ parece indicar un étnico, los longostaletes, pueblo sin embargo no mencionado en las fuentes.

Anverso: leyenda en griego.
Reverso: inscripción ibérica (levantina), junto con otras en griego.

 
5.- GRIEGO y PARTO

A principios del siglo III d.C. Vologases VI y su hermano Artabanos IV se disputaron el trono parto en una Guerra Civil que aprovecharía el sasánida Ardashir para derrotarlos dando paso a la dinastía sasánida. En este periodo se enmarcan las únicas monedas bilingües con leyendas en parto y griego, en sus reversos aparece una línea (en la parte superior del campo) con la leyenda "" en parto (indicando Volgasi Malka) y después, hay varias líneas más en griego degenerado (prácticamente ilegibles). Esta monedas fueron emitidas en el periodo final de la dinastía arsácida, entre los reinados de Vologases IV (c. 147-192 d.C.) y Artabanos IV (c. 213-224 d.C.).

  Dracma parto.

Moneda de plata de 18-19 mm y 3,6 g, acuñada en tiempos del rey arsácida Vologases VI (208-222 d.C.) en el antiguo reino de Partia.

Anverso: nombre abreviado del rey escrito en parto.
Reverso: leyendas en parto (en la parte superior del campo) y en griego degenerado (ilegible) en el resto.

 

6.- GRIEGO y ÁRABE

En el advenimiento del Islam, los pueblos árabes tenían poca experiencia en la acuñación de monedas, tan sólo siglos antes, nabateos, sabateos e himyaritas habían efectuado algunas emisiones. La experiencia romanizadora también quedaba lejos cuando nació el profeta Mahoma, pero las impresionantes conquistas del siglo VII les empujaron a emitir moneda para impulsar el comercio, utilizando para ello las cecas y tal vez los operarios y los cuños existentes en cada zona. Si bien fueron introduciendo gradualmente algunas pequeñas modificaciones, con el objetivo de lograr la más amplia aceptación posible.

En la segunda mitad del siglo VII, el califato Omeya de Damasco acuñó las monedas que denominamos “árabe-bizantinas”, en las que además de su característica bilingüe (griego y árabe), destaca la mezcla de símbolos y mensajes religiosos:

En la primera moneda que se muestra a continuación es interesante observar que la leyenda árabe del anverso "bism allah" (en el nombre de Alá) se encuentra justo al lado de un emperador bizantino que porta tres cruces cristianas, lo cual parece constituir un mensaje religioso totalmente contradictorio. Asimismo, en el reverso existe otra impresionante mezcla de símbolos: creciente, crismón y pequeña cruz.

La segunda moneda no es menos sorprendente, durante las campañas contra la Segunda Cruzada, una dinastía islámica representa claramente la imagen de Jesucristo e incluso indica su nombre en griego (XC IHC - IC XCM).

En la tercera moneda mostrada podemos ver el nombre del emisor en caracteres árabes (cúficos) junto a la tradicional abreviatura del nombre de Jesucristo en griego: IC - XC / NI - KA, compuesta por la primera y última letra de las palabras IHCOYC XPICTOC, a las que se añade la palabra griega NIKA usada para referirse a los conquistadores y a la victoria, indicando: "Jesucristo es victorioso" o "Jesucristo el Conquistador".

  Felús árabe-bizantino.

Moneda anónima de bronce, de 18-20 mm y 4,1 g, acuñada alrededor de los años 692-694, en la ceca de Hims (Emesa), durante el califato Omeya de Damasco.

Anverso: leyendas en árabe y griego a ambos lados del campo.
Reverso: numeral y ceca en griego, pero exergo en árabe.

 

  AE Dírham.

Moneda de bronce de 24-25 mm y 4,35 g, acuñada en Alepo, alrededor del año 1150, por Nur al-Din Mahmud (gobernador de la dinastía zengida de Alepo).

Anverso: leyendas en árabe y griego a ambos lados del campo.
Reverso: leyendas en árabe y griego a ambos lados del campo.

 

  Tarí normando.

Moneda de oro de 11-12 mm y 1,26 g, acuñada en Mesina (Sicilia) en el año 1194, durante el reinado de del último rey normando, Guillermo III.

Anverso: leyendas en árabe.
Reverso: leyenda griega IC - XC / NI - KA.

 

7.- LATÍN y escrituras FENOPÚNICAS

A la llegada de los romanos, las escrituras fenopúnicas, neopúnicas y libiofenicias estaban arraigadas en la numismática del sur de la península Ibérica y el norte de África. Las autoridades romanas permitieron que durante los siglos II y I a.C. se continuaran utilizando los alfabetos de dichas zonas, si bien poco a poco se fueron introduciendo leyendas latinas y cerrando las antiguas cecas.

Las cecas de Arsa, Asido, Bailo, Iptuci, Lascuta, Nabrisa, Oba, Sacili, Sexi, Turirecina y Vesci acuñaron monedas de bronce bilingües durante los siglos II y I a.C., mientras que Abdera y Ebusus lo hicieron tardíamente, en la primera mitad del siglo I d.C.

A mediados del siglo I a.C., en el norte de África, el último rey de Numidia Juba I emitió monedas de plata bilingües (latín y neopúnico).

  Duplo hispanorromano.

Moneda  de bronce acuñada a mediados del siglo II a.C. en Sacili (Hispania Ulterior), con caracteres latinos pero manteniendo la metrología y parte de la escritura indígena.

Anverso: topónimo en latín.
Reverso: leyenda en caracteres fenopúnicos.

 

  Denario númida.

Moneda de plata de 18 mm y 4,2 g acuñada en el periodo 60-46 a.C., en el reino norteafricano de Numidia, a nombre de su rey Juba I.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: leyenda en caracteres neopúnicos.

 

  Semis provincial romano.

Moneda de bronce en acuñada en Ebusus (Insula Augusta), entre los años 17-34 d.C., a nombre del emperador Tiberio. Claro ejemplo de un anverso totalmente imperial romano, junto con un reverso en el que muestra al dios Bes manteniendo, la antigua iconografía indígena.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: leyenda en caracteres neo-púnicos y también latinos.

 

  Bronce provincial romano.

Moneda de bronce en acuñada en Sabratha (Africa), entre los años 17-34 d.C., a nombre del emperador Tiberio, con una interesante representación de Sarapis.

Anverso: topónimo neopúnico.
Reverso: leyenda en latín.

 

8.- LATÍN e ÍBERO

Tanto la escritura ibérica del sur (Hispania Ulterior), como la ibérica levantina de la Citerior acabaron siendo sustituidas por el latín, de forma similar a lo que sucedería con las escrituras fenopúnicas. Aunque en la Citerior el proceso fue mas rápido, las series bilingües de transición son allí más cortas y más escasas que en la Ulterior.

Las cecas de Abra, Arse, Castulo, Ikalesken, Kelse, Kili, Obulco, Saiti, Tamusia y Usekerte acuñaron monedas de bronce bilingües durante los siglos II y I a.C. Durante el reinado de Augusto llegó la homogeneización, todas las cecas que habían acuñado en caracteres ibéricos lo hacían ya únicamente en latín.

  Cuadrante hispanorromano.

Moneda de bronce de de 18-19 mm y 6,7 g, acuñada entre los años 90 y 70 a.C. en Castulo (Hispania Ulterior), bajo autoridad romana, pero manteniendo la escritura y algunos símbolos indígenas.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: nombres de los magistrados en latín, junto con el topónimo ka.ś.ti.lo en caracteres ibéricos del sur.

 

  As hispanorromano.

Moneda de bronce de 25-27 mm y 11,52 g, acuñada a mediados del siglo II a.C. en Obulco (Hispania Ulterior), bajo autoridad romana, pero manteniendo la escritura y símbolos indígenas.

Anverso: topónimo en latín.
Reverso: nombres de los magistrados u.r.ka.i.bi y n.e.s.e.l.tu.ko. en caracteres ibéricos del sur.

 

9.- LATÍN y SUDLUSITANO

Ketovion / Salacia es la única ceca de Hispania que usa caracteres sudlusitanos, escritura quizás testimonio tardío de la tartésica y que no ha podido ser descifrada todavía. Situada en la Hoz del Sado (Alcácer do Sal / Portugal), esta ceca es la única que, en la segunda mitad del siglo II a.C., acuñó unidades y mitades de bronce con leyendas bilingües.

  AE - Unidad hispanorromana.

Moneda de bronce acuñada en la segunda mitad del siglo II a.C. en Ketovion / Salacia (Hispania Ulterior), bajo autoridad romana, pero manteniendo la escritura y algunos símbolos indígenas.

Anverso: leyenda en latín indicando el magistrado romano.
Reverso: topónimo en sudlusitano.

 

10.- LATÍN y ÁRABE

Las primeras monedas de oro acuñadas por los gobernadores del califato Omeya durante su expansión por el norte de África y al-Ándalus, a principios del siglo VIII, fueron dinares / sólidos emitidos en latín o en dos idiomas (latín y árabe) imitando los coetáneos sólidos bizantinos. Tal y como habían hecho en Oriente (ver grupo nº 6), las primeras emisiones islámicas en Occidente serían monedas bilingües. Siglos después, los normandos emitieron monedas de este tipo en el norte de Sicilia, seguramente intentando su aceptación en toda la isla, ya que el Sur se encontraba bajo la dominación árabe.

  Dinar / sólido Omeya.

Moneda de oro de 4,16 g, acuñada en al-Ándalus, durante los primeros años de la conquista islámica de la península Ibérica, entre los años 715-717 d.C.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: leyenda árabe.

 

  Medio follaro normando.

Moneda de bronce de 1,28 g, acuñada por Guillermo II en Messina, durante la dominación normanda del norte de Sicilia, entre los años 1166-1189 d.C.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: leyenda árabe (escritura cúfica).

 

11.- LATÍN y GRIEGO

Amigo personal de Augusto y casado con Cleopatra Selene (hija de Cleopatra y Marco Antonio), no es de extrañar que el rey Juba II de Mauretania, en el tránsito del siglo I a.C. al I d.C., acuñara monedas en dos idiomas (latín y griego) e incluso que incluyera símbolos egipcios en las mismas. Pero este fue un hecho aislado, el latín se empleó habitualmente en la parte occidental del Imperio, mientras que el griego era usado en la oriental..

Entre los siglos I a.C. y III d.C., la amonedación romana en las provincias orientales respetó la lengua de la zona y prácticamente siempre se acuñó en griego, constituyendo lo que denominamos monedas "grecorromanas". Sin embargo, en algunas cecas como Filipópolis, Troas o Antioquía, esporádicamente se incluyeron caracteres latinos conjuntamente con los griegos.

A finales del siglo III la reforma de Diocleciano impuso el latín en todo el Imperio Romano. Dos siglos después (476) Roma cayó en manos de los pueblos germánicos, aunque el Imperio pervivió en Oriente casi mil años, siendo conocido como Imperio Bizantino. En las monedas bizantinas las leyendas latinas convivieron con las marcas de valor griegas hasta mediados del siglo VIII, pero a partir de entonces el griego regresaría de nuevo a todas las monedas. Mientras, el latín se había consolidado en las amonedaciones de los pueblos germánicos que habían invadido Occidente.

  Denario mauretano.

Moneda de plata de 18 mm y 3,26 g acuñada entre los años 25 a.C. y 23 d.C., en el reino norteafricano de Mauretania, a nombre de su rey Juba II.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: leyenda en griego (y símbolos egipcios).

 

  Bronce grecorromano.

Moneda provincial de bronce (33 mm y 26,6 g) acuñada en Filipópolis (Tracia) a nombre del emperador Domiciano, entre los años 81- 96 d.C.

Anverso: leyenda en latín.
Reverso: leyenda en griego.

 

  Tetradracma romano.

Moneda provincial de vellón (11,35 g), acuñada en Antiochia ad Orontem (Seleucis et Pieria / Syria), entre los años 244-249 d.C., bajo el reinado del emperador Filipo el Árabe.

Anverso: leyenda en griego.
Reverso: leyenda en griego, pero las letras del campo y del exergo están en latín (SC - MON VRB / Senatus Consulto - Moneta Vrbica).

 

  Dodecanummium bizantino.

Moneda de bronce de 15-16 mm y 5,2 g, acuñada entre los años 613-618 en la séptima oficina de Alejandría, durante el reinado conjunto de los emperadores bizantinos Flavius Heraclius y su hijo Heraclius Constantinus.

Anverso: leyenda latina degenerada (escrita con algunas letras griegas).
Reverso: numeral y ceca en griego.

 
12.- ÁRABE y PAHLEVI

Cuando en 636 los árabes invadieron Persia, no existía ninguna autoridad central, el último hijo de Cosroes II, Yezdigerdes III (632-651) no era emperador más que nominalmente. En 644 los árabes alcanzaron la definitiva victoria de Nehaven, que les permitió la total ocupación del Imperio Persa.

Las monedas que denominamos "árabe-sasánidas" comienzan imitando los tipos de Cosroes II utilizando el pahlevi, una lengua local proveniente del arameo que caería en desuso a finales del siglo VII, introduciendo pequeños mensajes en árabe, para después ir sustituyendo los motivos centrales por la "shahada" (profesión de fe islámica). Esta época de transición finalizaría con la emisión de su propia moneda de plata, el dírham.

 Resulta interesante observar -en la primera moneda que se muestra a continuación- que la cara del soberano ha sido sustituida por un rombo con la palabra árabe "Bakh" (Dios), mientras que los motivos del reverso se mantienen, a pesar de representar el motivo religioso persa del fuego sagrado en el altar de Zoroastro.

  Hemidracma árabe-sasánida.

Moneda de plata de 25 mm y 1,87 g acuñada en Tabaristan, por el gobernador abasí Sulayman ibn Musa (787-789), entre los años 788-789 d.C.

Anverso: leyenda en pahlevi junto con alabanza en árabe (en la parte exterior).
Reverso: leyendas en pahlevi indicando el año de reinado y la ceca.

 

  Felús omeya.

Moneda anónima de bronce de 18 mm y 1,51 g, acuñada en una ceca sin determinar del califato Omeya, a partir del año 720 d.C.

Anverso: leyenda en árabe (no hay Dios sino Alá).
Reverso: leyendas en pahlevi (bueno) y árabe (Mahoma es el apóstol de Alá).

 

CONCLUSIÓN

Las antiguas monedas bilingües fueron acuñadas normalmente en tiempos de expansión o de declive del imperio dominante, esto es, en tiempos de transición.

Muchos siglos después, la situación no ha cambiado tanto como pudiera parecer, varios países islámicos -como Túnez- utilizan actualmente los caracteres árabes conjuntamente con los latinos. De hecho, si nos fijamos en nuestros propios billetes, desde la llegada del euro podemos ver en ellos las letras latinas (EURO) junto a las griegas (EYPΩ) y con la entrada de Bulgaria se añadieron los caracteres cirílicos (EBPO).


 

 Artículo original escrito para el nº 1 / 2010 de la revista: "PARVA URBS" 
Boletín numismático y cultural, que publica la Asociación Numismática Toledana (ANTO)
Descargar el nº 0 / 2009 en PDF

Madrid (España), 24 de marzo de 2010
 Manuel Pina  

 

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