Falsificaciones de la moneda hispánica

 


 

¡Ah, las falsificaciones!... Las falsificaciones son un problema endémico en el ámbito de las antigüedades, un problema que podemos decir que afecta de forma especial a las monedas. Ya en el siglo XVI, Antonio Agustín en sus Diálogos (1) incluye un capítulo, el undécimo, dedicado a las falsificaciones e invenciones de monedas e inscripciones de la antigua Hispania. ¡Nada nuevo bajo el sol!

El "arte de engañar a los numismáticos" florece en el siglo XIX con los conocidos: Becker, Cigoi, Christodoulus y Caprara; pero afortunadamente, existen suficientes libros que catalogan las piezas producidas por estos falsificadores de renombre. En el siglo XX la cosa se complica, ya no se trata de simples individuos sino de organizados talleres; a la escuela libanesa, se unen las diferentes ramas búlgaras, sicilianas, chinas o incluso las de nuestro propio país.

En nuestro siglo XXI los avances tecnológicos son tales, que según Prokopov y Paunov (2): “El hecho de haber sido fabricadas con las últimas tecnologías hace extremadamente difícil su detección”.

Por todo ello, en las actas el Primer Congreso Nacional de Numismática (3) español, celebrado en Zaragoza entre los días 12 y 17 de septiembre de 1972 se denunciaba el problema, indicando en las conclusiones que: "El Congreso acuerda el dirigirse a las autoridades pertinentes para que se prohíba, mediante inclusión en el Código Penal, la falsificación de monedas fuera de curso legal de cualquier país y época, así como su comercialización". Ni la feliz iniciativa de aquellos insignes congresistas (allí se encontraban entre otros: Antonio Beltrán, Martín Almagro, Mateu i LLopis, Leandre Villaronga y Marta Campo), ni las gestiones posteriormente realizadas por la Asociación Española de Numismáticos Profesionales (AENP) en 1982, 1991 y 1996 (4), tuvieron repercusión alguna en nuestro Código Penal. Actualmente tan solo recoge el delito de estafa en el que podrían incurrir los comercializadores dolosos de estas falsas piezas.

A partir de los primeros años de nuestro siglo, las bases de imágenes de monedas falsas, elaboradas por los propios coleccionistas y accesibles libremente en Internet han ido sustituyendo a los boletines de monedas falsas (5) que diferentes organismos numismáticos internacionales habían estado publicando, entre 1976 y 2002, para luchar contra el fenómeno de la falsificación de moneda antigua.

Hoy en día, con el fácil acceso a la información que proporciona Internet, buscar profesionales fiables es relativamente sencillo, pero aprender a distinguir las falsificaciones sigue siendo una tarea ardua dónde las haya. Por ello, es necesario que nos apoyemos en las "Galerías de Fakes" disponibles. En la página: ¡Ojo con las falsificaciones!, he recopilado los links de muchas de estas interesantes galerías, haz clic en la siguiente imagen para acceder a ellas.

En mi opinión, tan importante es comprar a profesionales que ofrezcan garantías, como adquirir los suficientes conocimientos para intentar lograr ser autosuficientes.

Centrándonos en las falsificaciones de la moneda hispánica, debo destacar la imprescindible herramienta que todos tenemos disponible en www.denarios.org. Un completo Catálogo de Moneda Ibérica Falsa, un trabajo basado en evidencias claras, en la existencia de "clones" (monedas exactamente iguales) en el mercado numismático. Una interesante labor sin duda, ya que no hay mejor evidencia de falsedad que la aparición de otra moneda idéntica.

Este completo catálogo nació en 2011 y desde sus inicios es un lugar de consulta obligada, no solo para coleccionistas, sino también para comerciantes e incluso para estudiosos o investigadores de la amonedación de la Antigua Península Ibérica.

 

 

(1)  Antonio Agustín: “Diálogos, de medallas, inscripciones y otras antigüedades”. Tarragona, 1587.

(2)  Ilya Prokopov y Eugeni Paunov: “Cast forgeries of classical coins from Bulgaria”, pp.7-8. Sofia 2004.
La única manera de detectar estas monedas, y más concretamente las de plata, es mediante la identificación de la composición real del metal que las compone, ya que se les suelen añadir otros metales con el fin de aumentar su plasticidad. Esto hace que la moneda adquiera un matiz casi imperceptible pero que puede ser puesto de manifiesto si observamos la moneda entre otras auténticas de la misma época y además las iluminamos con una luz fría de una gama específica”.

(3)  Revista NVMISMA, núms. 120-131, pp.14-16. Madrid, enero 1973-diciembre 1974. (www.siaen.org).
"La escandalosa presencia de piezas falsificadas, unas fundidas y otras realizadas por el procedimiento de acuñación, que pueden engañar y engañan más fácilmente al poder ser estimadas como auténticas..."

(4)  Jesús Vico. Revista Panorama Numismático, junio 2011 (www.panoramanumismatico.com).

(5)  El “Counterfeit Coin Bulletin” (CCB) fue una publicación periódica (entre los años 2000 y 2002) de la "American Numismatic Association" (ANA), en conjunción con la "Internacional Association of Professional Numismatics (IAPN)". Previamente, el "International Bureau for the Suppression of Counterfeit Coins" (IBSCC) había estado emitiendo boletines internos, solo para los miembros de IAPN, entre 1976 y 1984. (en.wikipedia.org).

 


 

 

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