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Alegoría de Hispania

 

 

 Representaciones numismáticas (y medallísticas) de Hispania 

 

 Los antecedentes 

La primera alusión a Hispania en las monedas la encontramos con la leyenda HISPANORVM (de los hispanos), leyenda que figura en los bronces acuñados en la ciudad griega de Morgantina (Sicilia), a finales de s. III a.C. o en las primeras décadas del siglo II a.C., por los mercenarios hispanos que recibieron de los romanos (finalizada la II Guerra Púnica) el gobierno de dicha ciudad. Esos mercenarios, que desde Sicilia querían reconocer su origen hispano, no tuvieron su equivalente en la Península Ibérica. Las abundantes amonedaciones de los pueblos prerromanos hispánicos tuvieron un carácter marcadamente local, por lo que en ningún caso aparece referencia alguna a Hispania en las monedas que precisamente solemos denominar como hispánicas.

 


 El principio 

Los romanos eligieron la palabra Hispania, que etimológicamente podría significar "tierra de conejos" (ver Wikipedia), al derivar de una voz fenicia alusiva a esta característica zoológica que tenían nuestras tierras en la antigüedad. La primera referencia a Hispania en la amonedación romana aparece en los denarios republicanos de la familia Annia, acuñados en el norte de Italia y también en Hispania (82-81 a.C.), que nos muestran en su reverso las leyendas L. F. FABI. L. F. HISP. / Q (Lucius Fabius L.f. Hispaniensis / Quaestor), ya que L. Fabio obtuvo el sobrenombre de Hispaniensis por su actividad en Hispania a las órdenes de C. Annio Lusco, durante las guerras sertorianas.

Pero la primera representación realmente alusiva a Hispania apareció poco después, en forma de cabeza de mujer, en el anverso de un denario con la leyenda HISPAN acuñado en Roma por la familia Postumia (81 a.C.). El monetario hace referencia a su antecesor L. Postumius Albinus, pretor en el año 180 a.C., que fue enviado a Hispania como gobernador, destacándose por sus victorias sobre los pueblos lusitanos y vacceos.

La imagen de una mujer velada y con expresión triste, junto con la leyenda HISPAN(ia) fue la forma de conmemorar dichas victorias, y nos muestra que Roma ya empezaba a ver a Hispania como una unidad a pesar de que administrativamente estaba dividida en dos provincias (Citerior y Ulterior). Contrariamente a la independencia sin unidad de los pueblos prerromanos de Iberia, la Hispania romana se caracteriza por la unidad sin independencia, Roma hizo de la Península una parte de su Imperio, dominando -no sin grandes dificultades- a una gran diversidad de pueblos.

En el transcurso de las guerras civiles entre Pompeyo Magno y Julio César (46-45 a.C.), su hijo Cn. Pompeyo acuñó desde la Bética (muy posiblemente en la ceca de Corduba) un denario que muestra a Hispania en el reverso como una mujer de cuerpo entero y de pie, presentando una palma al hijo de Pompeyo Magno, si bien algunos autores como A. Burgos creen que se trata de la representación de la provincia Bética. Sin embargo las dos lanzas y el escudo redondo (caetra) hacen pensar más bien en Hispania.

Existen tres denarios de Cn. Pompeyo con distintas figuras femeninas que se interpretan como la propia ciudad de Corduba y las provincias Baetica y Tarraconensis. Se trata de tres tipos de acuñaciones hispánicas (¿Corduba?, 46-45 a.C.) emitidas por M. Minatio Sabino como proquaestor, que siempre llevan en el anverso el busto de su padre Pompeyo Magno.

Otras acuñaciones republicanas relacionadas con Hispania fueron los denarios de la familia Coelia (51 a.C.) que conmemoran las victorias de Caius Coelius como gobernador de la Citerior, que presentan la leyenda HIS(pania) inscrita en un estandarte, junto a otro estandarte con un jabalí (símbolo de la ciudad de Clunia).

 


 El apogeo 

Las monedas del Alto Imperio superaron ampliamente la iconografía republicana y crearon nuevas representaciones alegóricas para Hispania. Es interesante observar que a pesar de estar entonces la Península Ibérica dividida administrativamente en tres provincias (Tarraconesis, Lusitania y Baetica), las monedas propias de las Guerras Civiles, así como las acuñadas a nombre de Galba, Vitelio y Vespasiano (todas ellas en el periodo 68-69 d.C.), muestran a Hispania como un todo, siendo emitidas no sólo desde Tarraco sino también desde Roma e incluso desde la Galia.

Incitado por C. Julio Vindex (gobernador rebelde de la Galia Lugdunense), Servius Sulpicius Galba, que gobernaba la importante provincia Tarraconense de Hispania, se sublevó en abril del año 68 d.C. contra Nerón y fue aclamado como emperador por sus tropas. Este hecho marcó el final de la dinastía "Julio-Claudia" que había gobernado casi un siglo y fue el precedente de toda una serie de gobernantes que en el siglo III alcanzarían el poder directamente proclamados por el ejército en las diversas provincias del vasto Imperio Romano.

Con Galba aparece por primera vez la leyenda HISPANIA completa y se crean dos tipos, uno con un busto de mujer joven y otro con una figura femenina de cuerpo entero; aparecen ambas tocadas con corona de laurel y ataviadas con estola o túnica, siendo sus atributos las espigas -como símbolo de la fertilidad del país- acompañadas de dos tipos de armas indígenas: las jabalinas cortas y el escudo redondo o caetra.

Las series de denarios emitidas por Galba en Tarraco (abril - junio, 68 d.C.), nos muestran el emperador a caballo hacia derecha o izquierda, o bien su busto en el anverso y la leyenda HISPANIA con un busto femenino en los reversos, esta vez es más juvenil, sin el triste semblante de la derrotada Hispania republicana y teniendo como atributos los ya citados (espigas, jabalinas y caetra). Su correspondiente áureo posiblemente fuera acuñado también en Tarraco (abril - diciembre, 68 d.C.).

Especial mención merece una moneda que representa a Hispania de cuerpo entero. Se trata de un excepcional áureo acuñado muy posiblemente en Tarraco en tiempos de Galba (abril - junio, 68 d.C.) en cuyo anverso aparece el busto divinizado (con corona radiada) del emperador Augusto y en el reverso la alegoría de Hispania, estante, portando espigas de trigo en su mano derecha, dos jabalinas en la derecha y caetra en la espalda; todo ello bajo la leyenda HISPANIA.

Existe además, una interesante emisión de denarios con Galba en el anverso (¿Narbo?, mayo-julio, 68 d.C.), que muestra las alegorías de Hispania y La Galia estantes, estrechándose la mano y con la leyenda HISPANIA GALLIA; Hispania está representada por una mujer con vestimenta militar, situada a la derecha, portando escudo redondo y parazonium, mientras que La Galia es una mujer con largo cabello que lleva un cetro.

En el nombre de Galba se emiten denarios en Carthago (68-69 d.C.) que recuerdan las monedas republicanas de Postumia, con la efigie de Hispania velada y la leyenda HISPANIA S C. También se acuñan en el norte de África, durante las Guerras Civiles, algunos denarios sin indicación del gobernante emisor, con la leyenda HISPANIA S C sobre un busto femenino, dos lanzas y caetra en el anverso, con un  reverso compuesto por la leyenda SPQR alrededor de un escudo atravesado por dos lanzas. (Además, Cohen 375 y A. Burgos 1879 describen una moneda forrada con un anverso similar aunque sin las letras S C, con Marte en el reverso y la leyenda MARS VLTORI, pero es una moneda dudosa, seguramente no es oficial).

Con Galba ya en Roma, esta ciudad emitió a su nombre (octubre - diciembre, 68 d.C.) otras monedas en las que aparece Hispania de cuerpo entero y manteniendo los anteriores atributos (espigas de trigo, jabalinas y caetra). Existen algunas variantes con diferente colocación de la leyenda HISPANIA o el busto, representándose la alegoría de Hispania en dos tipos de denarios y áureos muy parecidos, unos con jabalinas transversales y otros en los que están verticales (estos últimos posiblemente acuñados anteriormente en Tarraco).

El emperador quiso sin duda recordar a Clunia (la ciudad de Hispania Tarraconense que le había dado cobijo en los primeros momentos de la rebelión y que, muerto Nerón, le había proclamado emperador), acuñando un impresionante sestercio en Roma con la leyenda HISPANIA CLVNIA SVL(picia) S. C. en su reverso, que muestra a Galba sentado en silla curul, sosteniendo parazonio y recibiendo Palladium a manos de la representación de la diosa de la ciudad que porta cornucopia.

A principio del fatídico año 69 d. C., año conocido como "el de los cuatro emperadores", año en el que sucedió el asesinato de Galba en el Foro, el suicidio de Otón, la espectacular muerte de Vitelio y el ascenso al poder de Vespasiano, Tarraco (enero - julio, 69) también acuñó un áureo a nombre de Vitelio con la leyenda CONSENSVS HISPANIARVM, interesante moneda que demuestra que, al menos inicialmente, Vitelio apoyaba la revuelta de Galba.

La alegoría de  Hispania estante, con sus atributos habituales y la leyenda HISPANIA aparece de nuevo en el reverso de un escasísimo áureo -y también de un raro denario- a nombre de Vespasiano, acuñaciones atribuidas tradicionalmente a Roma pero que actualmente se asignan a la ceca de Tarraco (69-70 d.C.).

Estas acuñaciones de las Guerras Civiles desde Tarraco cierran definitivamente la larga historia de las cecas hispanorromanas, constituyendo las escasas series emitidas en Barcino por el usurpador Máximo (409-411 d.C.) la única excepción. Hasta la llegada de los visigodos, la Península Ibérica no volvería a emitir oficialmente moneda.

 


 La consolidación 

Adriano, el gran emperador de origen hispano, no sólo consiguió la máxima expansión del imperio romano, sino que se ocupó de visitarlo con frecuentes y largos viajes. La acuñaciones conmemorativas de estos viajes comprenden multitud de provincias y se emiten en distintas denominaciones. Se conocen áureos, denarios, ases, dupondios y sestercios, dedicados a: Aegyptos, Italia, Dacia, Gallia, Mauretania, Africa, Alexandria, Asia, Germania, Cilicia, Iudaea, Phyrgia, Cappadocia, Raetia, Syria, Achiae, Arabia, Britannia, y desde luego, no podía faltar nuestra HISPANIA. (Es destacable que aunque la división administrativa de entonces comprendía tres provincias: Tarraconesis, Baetica y Lusitania,  Roma prefiriera ver a la Península como un todo y solamente emitiera monedas con la leyenda de HISPANIA).

               

La alegoría de Hispania más famosa nace entonces desde Roma (todas las cecas peninsulares se encontraban cerradas por aquel tiempo), se trata de una figura femenina con larga túnica, tocada con corona de laurel u olivo, reclinada hacia la izquierda, con su brazo izquierdo sobre unas rocas (RIC no especifica a que montes pertenecen dichas rocas) que bien la podrían representar los Pirineos (roca de Calpe según J. R. Cayón, quien siguiendo las indicaciones de Cohen, utiliza la antigua denominación del peñón de Gibraltar) y sosteniendo una rama de olivo en su mano derecha. A los pies de la matrona a veces aparece un conejo, el emblemático animal que había dado nombre a las tierras de la Península Ibérica.

               

Prácticamente todas las denominaciones se cubren, desde áureos a sestercios, pasando por denarios, ases y dupondios. Existen dos tipos de reversos: la leyenda de HISPANIA con la matrona reclinada ya citada, y la leyenda RESTITVTORI HISPANIAE acompañada de la figura del emperador dando la mano (ofreciendo su ayuda) a una figura femenina arrodillada que representa a Hispania; los atributos de la rama de olivo y el conejo son invariables en ambos casos. Además, el lugar de nacimiento de Adriano propició otras simbólicas acuñaciones, existe un áureo dedicado a Gades con la leyenda HERC GADIT, y en el áureo mostrado a la izquierda vemos a Minerva apareciendo junto a un olivo y un conejo, símbolos ambos sin duda de Hispania Baetica.

Las escasas series en bronce (sestercios y dupondios) con la leyenda ADVENTI AVG HISPANIAE / SC, presentan la figura de Hispania estante, frente al emperador, portando pátera y rama de olivo, y con un pequeño altar encendido entre ambos. Por último, el gran emperador Adriano también acuñó sestercios con leyendas alusivas a Hispania: EXERC HISPANICVS  SC y EXERC HISPAN SC, pero no muestran la alegoría de Hispania, sino el emperador a caballo (HISPANICVS) o sobre un estrado (HISPAN), estando en ambos casos arengando a unos soldados que portan estandartes militares.

Pocos años después, Antonino Pío emitió también una serie conmemorativa de las provincias, con motivo de la reducción a la mitad del impuesto especial denominado aurum coronarium, y desde luego, no se olvidó de la alegoría de Hispania. Un sestercio de oricalco acuñado en Roma (139 d.C.) con la leyenda HISPANIA COS II S.C., muestra en su reverso a Hispania estante, con corona mural, portando corona de laurel y rama de olivo y con el característico conejo a su pies.

Un siglo más tarde, en el verano de 269 d.C. el usurpador Ulpio Cornelio Leliano (que se había rebelado en Maguncia contra Póstumo) aludió a su origen hispano en un escasísimo áureo con la leyenda TEMPORVM FELICITAS en el que se revive la emblemática imagen de Hispania creada por Adriano, destacando claramente el conejo situado debajo del brazo, en lugar de estar en los pies. Podemos decir que Laelianus acertó, de todas las representaciones alegóricas de Hispania, sería precisamente la figura reclinada de Adriano la más representada y la única que se consolidara en el tiempo, llegando -como veremos- hasta nuestros días.

 


 El declive 

La Península continuó bajo la dominación romana durante todo el Bajo Imperio pero la amonedación de esa época ya no hizo referencia alguna a Hispania, ni siquiera el emperador Teodosio el Grande o el usurpador Máximo (que ambos eran de origen hispano) aludieron a su tierra natal en sus monedas.

La iconografía de la época no lo permitía, Roma y Constantinopla acapararon todo el protagonismo, los continuos cambios en la división administrativa del Imperio habían dejado atrás a las antiguas provincias y sus alegorías ya no se volverían a referenciar numismáticamente hasta muchos, muchos siglos después.

 


 El olvido (a medias) 

Suevos, alanos, vándalos y visigodos, quienes en el siglo V, acabaron con la dominación romana de la Península; dos breves incursiones del Imperio Bizantino durante el siglo VI en el sur peninsular; la larga presencia de los musulmanes, almorávides, almohades y benimerines, superada por la no menos larga reconquista de los reinos cristianos; todo ello configuró más de mil años de acuñaciones durante los cuales, con un territorio desmembrado en diversos reinos, la alegoría de Hispania o las leyendas alusivas a ella, desaparecieron totalmente del numerario.

Los reyes Católicos unificaron los Reinos peninsulares pero cada unos de ellos siguió acuñando su propia moneda. Sería el descubrimiento de América en 1492, el que alteraría notablemente el equilibrio de los metales preciosos en el viejo mundo y propiciaría algunos importantes cambios numismáticos.

Se crearon las nuevas cecas de México, Santo Domingo, Lima, etc. y las largas leyendas del tipo Ferdinandus et Elisabet Rex et Regina Castelle, Legionis, Aragonis, Sicilie et Granate (abreviadas de distintas formas para que cupieran en las monedas), dieron paso a principios del siglo XVI (con Juana y Carlos) a los tipos: HISPANIARVM et Sicilie Rex, HISPANIARVM et Indiarvm Rex, HISPAN Rex, HISP Rex, etc. Estas leyendas se utilizaron a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII con la iconografía típica de la época, pero sin ninguna  representación alegórica de Hispania en las monedas de curso legal. La numismática se olvidaba de la alegoría de Hispana, pero en esos siglos la medallística florecía en todo su esplendor y sin duda tomó el relevo. 

Las representaciones de la alegoría de Hispania en las medallas de los siglos XVI al XIX son abundantes aunque no utilizan las antiguas matronas con rama de olivo acompañadas de un conejo, sino que crean una imagen de porte más guerrera, una figura femenina más cercana a la Minerva romana, normalmente tocada con casco y en ocasiones con corona mural. A continuación podemos ver algunas de las muchas medallas que nos proporciona este periodo. (Ver más ejemplares en www.acsearch.com).

               

A principios del siglo XIX el final de las acuñaciones en latín desbancaría la leyenda HISPANIARVM sustituyéndola por "de España" o "de las Españas", sin embargo a mediados de ese siglo, la creación de una nueva unidad monetaria, la peseta, traería consigo de nuevo la imagen de la matrona que inmortalizó Adriano y además, colocada en un lugar destacado, nada menos que en el anverso de la nueva moneda.

 


 El resurgimiento 

Exactamente 1.600 años después de la última aparición de la alegoría de Hispania en la emisión de 269 del usurpador Laelianus, en 1869, el Gobierno Provisional que puso fin al reinado de Isabel II, diseñó en plata la primera moneda de una peseta y rescató por fin la olvidada imagen de Hispania. Esta alegoría fue copia exacta de la que había representado Adriano, con las únicas salvedades de que en lugar de la corona de laurel prefirieron la corona mural, y además, añadieron algunas rocas a la izquierda del campo para representar más claramente el peñón de Gibraltar.

Curiosamente, Hispania estaba en el anverso de una nueva denominación de monedas que ni siquiera llevaba grabado el nombre de España. ¡Debieron de pensar que bastaba con la mujer reclinada de tiempos de Adriano, el gran emperador de origen hispano! Bueno, realmente fue un error y pocos meses más tarde suspendieron las emisiones para añadir la leyenda ESPAÑA, si bien la antigua alegoría permaneció en su sitio. Ese mismo año 1869, con motivo de la proclamación del Gobierno Provisional, también se emitieron medallas en oro, plata y bronce en las que figuraba la misma alegoría hispana.

Los pequeños divisores en cobre del Gobierno Provisional (1969-1870), que nos muestran una matrona sentada sobre rocas portando rama de olivo, y el malogrado proyecto (1870) de una pieza de oro con valor de 100 ptas. que presenta una mujer en pie con las típicas montañas de Hispania al fondo, tienen en común que no portan corona mural, por lo que se podrían describir como alegorías de la "nación soberana", pero algunos autores prefieren interpretarlas como variantes de la alegoría de Hispania.

Entre 1869 y 1875, convulso periodo que incluye el breve reinado de Amadeo I, la I República y la III Guerra Carlista, se continuaron emitiendo en plata, unidades, divisores de 20 y 50 cts. y múltiplos de 2 y 5 ptas. en las que figuraba la característica imagen de Hispania diseñada por el Gobierno Provisional.

Durante el periodo de Restauración borbónica (1875-1931) la imagen de Hispania ya no aparece en las monedas de curso legal, tan solo podemos verla en medallas como la de proclamación (1902) o boda (1906) de Alfonso XIII, que figuran a la derecha.

En el año 1931, en monedas de 1 y 2 ptas., con motivo de la aclamación de la II República, sería la última vez en el siglo XX en emitirse la alegoría de Hispania creada por el Gobierno provisional en 1968. Pero las monedas de la II República (1931-1937) realmente no fueron ajenas a la imagen de Hispania ya que en ellas figura una mujer con rama de olivo, e incluso los billetes, en los que se representan bellas mujeres tocadas con corona mural o de espigas. Durante esta época, en plena Guerra Civil española, posiblemente la moneda más famosa fuera la popular "rubia", una moneda de latón con valor facial de 1 peseta en la que vemos un busto femenino con la leyenda REPVBLICA. ¿Por qué utilizaron la letra V en lugar del la U? ¿Un simple guiño al latín o tal vez es que las alegorías republicanas realmente estaban inspiradas en la antigua matrona hispana? Diríase que lo segundo.

En 1968 se acuñan algunas medallas con el anverso de Hispania para conmemorar el centenario de la peseta, pero serían las últimas acuñaciones de la peseta, que tuvieron lugar durante el año 2001 bajo el reinado de Juan Carlos I, las que nos mostraran de nuevo la típica figura femenina reclinada en dos monedas de curso legal: la popularmente conocida como 20 duros y una emisión especial en plata con valor facial de 2000 ptas. Todo un detalle por parte de la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre (FNMT), que finalizó las emisiones de las pesetas tal y como habían comenzado, ¡con la Hispania de Adriano!

La FNMT aprovechó el cambio de la peseta al euro, que tuvo lugar el 1 de enero de 2002, para emitir una colección de la "Historia de la Peseta" compuesta por 24 réplicas, así como diferentes emisiones (carteras) para coleccionistas que incluían las últimas pesetas de curso legal y/o reproducciones de la primera peseta. Lógicamente en todas ellas está presente la alegoría de Hispania, puesto que ese es el motivo tanto de la primera como de la última peseta.

También existen algunas acuñaciones conmemorativas de la FNMT, simples medallas de plata que, con un valor simbólico de 30 euros (1996) y 50 euros (2007), celebran el acuerdo monetario europeo de 1996 y el primer lustro del nacimiento del euro (2007), presentando la habitual figura de Hispania en sus reversos.

 Sin embargo, inexplicablemente hasta hoy (2015), tanto la FNMT como el euro, han sido ajenos a nuestra antigua alegoría en las monedas de curso legal.

 


 El futuro 

 

Teniendo en cuenta la variedad y belleza de los símbolos elegidos en otros países (las series de euros de Grecia e Italia son paradigmáticas) bien puede tener cabida, en futuras emisiones españolas del euro, nuestra ancestral Alegoría de Hispania y ¿por qué no? también nuestro olvidado jinete ibérico, o incluso la interesante yunta fundacional de Caesaraugusta o Emerita. Si estos tres motivos estuvieron presentes en las pesetas, también deberían figurar algún día en los actuales euros.

Si descontamos los apacibles periodos de los emperadores Adriano y Antonino Pío, la inmortal figura de nuestra matrona ha estado representada en demasiados periodos de inestabilidad política. Ya va siendo hora de que la Alegoría de Hispania aparezca en nuestros flamantes euros.

Tal vez algún día. En fin... ¡Seguiremos esperando!

 


Madrid (España), 15 de julio de 2005
(Última revisión: 15 de julio de 2015) - Manuel Pina  

 

 

 Descripciones y procedencia de las imágenes 

(Haced clic en el link correspondiente)

- Gorny & Mosch: Bronce de Morgantina (Sicilia).
- Ira & Larry Goldberg: Denario de Annia (HISP en el exergo).
- www.wildwinds.com: Denario de Annia (HISP. Q en el campo).
- Numismatica Ars Classica: Denario de Postumia.
- Numismatica Ars Classica: Denario de Coelia.
- Ira & Larry Goldberg: Denario de Cn. Pompeyo (Hispania).
- Numismatica Ars Classica: Denario de Cn. Pompeyo (¿Corduba?).
- UBS Gold & Numismatics: Denario de Cn. Pompeyo (¿Baetica y Tarraconensis?).
- Numismatica Ars Classica: Denario de Cn. Pompeyo (¿Baetica y Tarraconensis? Una de ellas está arrodillada).
- Numismatica Ars Classica: Áureo de Galba acuñado en Tarraco (Hispania con jabalinas verticales).
- Numismatica Ars Classica: Áureo de Galba acuñado en Roma (Hispania con jabalinas transversales).
- Numismatica Ars Classica: Áureo de Galba (a caballo).
- Ira & Larry Goldberg: Áureo de Galba (restitución Augusto).
- Art Coins Roma: Sestercio de Galba (Clunia).
- Gorny & Mosch: Denario de Galba acuñado en Tarraco (Hispania con jabalinas verticales).
- Numismatica Ars Classica: Denario de Galba acuñado en Roma (Hispania con jabalinas transversales).
- Numismatik Lanz: Denario de Galba (a caballo).
- Freeman & Sear: Denario de las Galba acuñado en Carthago.
- www.amnumsoc.org: Denario de las Guerras Civiles de ceca africana (SPQR).
- Numismatica Ars Classica: Áureo de Vitelio.
- Numismatica Ars Classica: Denario de Vespasiano.
- Numismatica Ars Classica: Áureo de Adriano (Hispania).
- Dr. Busso Peus: Áureo de Adriano (Hercules Gaditanus).
- www.beastcoins.com: Áureo de Adriano (Minerva).
- Gorny & Mosch: Sestercio de Adriano (Hispania).
- Gerhard Hirsch: Sestercio de Adriano (Adventi Avgusti Hispaniae).
- Numismatik Lanz: Sestercio de Adriano (Restitutori Hispaniae).
- Numismatica Ars Classica: Dupondio de Adriano (Hispania).
- Numismatica Ars Classica: Dupondio de Adriano (Restitutori Hispaniae).
- Classical Numistatic Groupe: As de Adriano (Hispania).
- Fritz Rudolf Künker: As de Adriano (Restitutori Hispaniae).
- Ira & Larry Goldberg: Denario de Adriano (Restitutori Hispaniae, emperador a la izq. del campo).
- A. Tkalec: Denario de Adriano (Restitutori Hispaniae, emperador a la dcha. del campo).
- Leu Numismatik: Áureo de Laeliano.
- Baldwin's Auctions: 4 reales de Carlos I y Juana.
- Gorny & Mosch: Medalla de Pío V.
- Cayón Subastas: Medalla de Felipe II.
- H. D. Rauch: Medalla de Carlos VI.
- H. D. Rauch: Medalla de Leopoldo II y María Ludovica.
- Aureo & Calicó: 1 peseta (Primera emisión de la peseta, Madrid, 1869).
- Museo Arqueológico Nacional: 5 pesetas (Primera emisión de la peseta, Madrid, 1869).
- Aureo & Calicó: Medalla de proclamación del Gobierno Provisional (oro).
- Aureo & Calicó: Medalla de proclamación del Gobierno Provisional (plata).
- Aureo & Calicó: Medalla de proclamación del Gobierno Provisional (bronce).
- www.fuenterrebollo.com: 100 pesetas (Madrid, 1870).
- Aureo & Calicó: 1 céntimo del Gobierno Provisional (Barcelona, 1870).
- Aureo & Calicó: 2 céntimos del Gobierno Provisional (Barcelona, 1870).
- Aureo & Calicó: 5 céntimos del Gobierno Provisional (Barcelona, 1870).
- Aureo & Calicó: 10 céntimos del Gobierno Provisional (Barcelona, 1870).
- Martí Hervera & Soler y Llach: Medalla de proclamación de Alfonso XIII.
- Martí Hervera & Soler y Llach: Medalla de la boda de Alfonso XIII.
- Stack's: Medalla del IV centenario del descubrimiento de América.
- F.N.M.T.: Medalla de 50 euros (Madrid, 2007).
- Aureo & Calicó: Medalla conmemorativa del primer centenario de la peseta (1968).
- Aureo & Calicó: Medalla conmemorativa del primer centenario de la peseta (1969).
 
- Denario de Galba (Galia e Hispania).
- Sestercio de Galba (Clunia).
- Sestercio de Adriano (Exercitus Hispanicus).
- Sestercio de Antonino Pío.
 
Mapas de la Hispania prerromana: www.arkeotavira.com.
 
Imágenes de www.tesorillo.com.
- 1 peseta de la II República (1933).
- 25 céntimos de la II República (1934).
- Billete de cinco pesetas de la II República (Inglaterra, 1935).
- Billete de diez pesetas de la II República (Inglaterra, 1935).
- 1 peseta de la II República (Castellón, 1937).
- 50 céntimos de la II República (1937).
- 100 pesetas (Última emisión de la peseta, Madrid, 2001).
- 2000 pesetas (Última emisión de la peseta, Madrid, 2001).
- Colección "Historia de la Peseta", Galería del Coleccionista / FNMT (Madrid, 2001).
- Medalla de 30 euros (Madrid, 1996).

 

 

 Bibliografía 

- "Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España" de Antonio Delgado. Sevilla, 1871-1876.
- "Description Historique des monnaies frappées sous l'Empire Romain" de Henry Cohen. París, 1880-1892.
- "Dictionary of Roman Coins" de Seth W. Stevenson. Londres 1889 (reimpresión 1964).
- "Catálogo General de la Moneda Hispánica" de F. Álvarez Burgos. Madrid, 1982.
- "Compendio de las monedas del Imperio Romano" de Juan R. Cayón (Vol. I y II). Madrid, 1995.
- "Roman coins and their values" de David R. Sear (Vol. I y II). Londres, 2000-2002.
- "Historia de la Peseta" de José María Aledón. Madrid, 2001.

 

 


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