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Nivel B - Iniciados

Juego nº 4B: Las monedas de los ríos

 

La importancia de algunos ríos durante el Imperio romano queda perfectamente reflejada en sus monedas, sin embargo los primeros en acuñar estas representaciones (en forma de sus divinidades) fueron los griegos.

Sobre la espectacular desembocadura del río Duden (Antalya, Turquía), que vierte sus aguas de esta espectacular forma en el mar Mediterráneo, hemos colocado los reversos de ocho interesantes monedas que representan otros tantos antiguos ríos. Seis de estas monedas son romanas y las otras dos son griegas.

Ante la dificultad de identificar cada uno de los ríos, la pregunta será sencilla. ¿Sabes cuales son las dos monedas griegas?

 

 

¿Quieres saber la solución?

Pregúntale al oráculo (clic en la imagen)

 

  Algunas notas sobre las monedas antiguas de los ríos  

En la mitología griega, Aqueloo era el dios del río homónimo que fluía entre Etolia y Acarnania. Se le representa como un toro con cabeza de hombre y otras veces como un anciano con dos cuernos, pelo gris y barba hirsuta de la que constantemente mana agua. Acarnania, en la segunda mitad del siglo III a.C., acuñó monedas como la mostrada a la izquierda, con la representación del dios río Aqueloo, tal y como antes habían hecho otras ciudades griegas como Gela (Sicilia). Los griegos en Asia Menor también representaron las divinidades de los ríos de sus ciudades (ver monedas nº 1 y 5), normalmente en forma de un figura antropomorfa nadando.

Los ríos Rin y Danubio, que sirvieron de barrera geográfica en el Norte, los lejanos Tigris y Éufrates que formaban las fronteras del Este, el Tíber romano, el gran Nilo egipcio, el Orontes (Antioquía), el Kydnos (Tarso) y algunos otros ríos de menor importancia, fueron ampliamente representados en las monedas romanas.

Roma prefiere la figura de un varón recostado (que recuerda a las alegorías de sus provincias), mostrando algún atributo o símbolo fluvial característico. La cornucopia y el cocodrilo identifican claramente al Nilo, la leyenda TIBERIS alude sin duda al río Tíber, pero las cañas o juncos, la pequeña proa de barco o un cántaro vertiendo agua, son símbolos demasiado comunes y deberemos saber la ceca emisora para descubrir de que río se trata.

Es destacable que los ríos Iber y Ana (Ebro y Guadiana), que son los grandes ríos de Hispania, no aparezcan representados en las monedas antiguas. Aunque lo cierto es que Hispania cerró sus cecas a mediados del siglo I d.C. y este tipo de representaciones romanas es posterior (se inicia con los emperadores adoptivos). Algunos autores (cf. A. Canto, 1977), a raíz de la aparición de un dintel en el que se representa un río viejo llamado Ana (Guadiana) y otro río joven denominado Barraeca (Albarregas), han creído ver en la moneda que figura a la derecha (acuñada en Emérita, en tiempos de Augusto) la representación del río Ana (Guadiana). Sin embargo el RPC ("Roman Provincial Coinage"), que es el catálogo de referencia, indica que se trata del busto frontal de Sileno.

 

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