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Algunas monedas de la Antigua Grecia
y Reinos Helenísticos, ordenadas por zonas geográficas

 

 

Introducción

Algunos autores proponen que la aparición de la moneda tuvo lugar de forma independiente en tres regiones diferenciadas: Asia Menor, India y China, pero la versión más aceptada es que los pueblos de Asia Menor, creadores de los mitos propiciados por la abundancia de metales preciosos -como las antiguas leyendas del Vellocino de oro y del rey Midas- utilizaron electrum [1] para hacer las primeras acuñaciones y de esa forma, consiguieron las primeras monedas propiamente dichas.

Los lidios de la península de Anatolia fueron los que inicialmente marcaron estas pepitas naturales con la imagen de un león y podemos decir que inventaron la moneda alrededor del año 650 a.C., a mediados del s. VII a.C.

Inmediatamente siguieron sus pasos los banqueros del cercano pueblo jonio (Asia Menor) e incluso algunos autores opinan que estos banqueros de Jonia (Ionia) fueron realmente los precursores de los reyes de Lidia (Lydia).

Un hecho como el invento de la moneda no pasó inadvertido en el mundo griego, en donde las diferentes ciudades-estado competían a todos los niveles. A mediados del siglo VI a.C. la isla de Egina (Aegina) comenzó sus acuñaciones en plata y pronto Tebas, Corinto, Atenas y otras ciudades griegas le siguieron. [2]

Hasta las Guerras Médicas (415 a.C.) el arte en las amonedaciones es arcaico, aparece la cara humana pero son más frecuentes la representaciones de animales y predomina el cuadrado incuso en el reverso. Dicho cuadrado incluso es realmente la impronta marcada en el cospel por los garfios que lo sujetaban para facilitar la acuñación.

Desde el 480 al 415 a.C. (sitio de Siracusa) hay un periodo de arte de transición en el que el reverso empieza a ser acuñado con diversos motivos y va desplazando al cuadrado incuso, aparece entonces el nombre de la ciudad y el del magistrado.

El periodo de mejor arte abarca desde 415 hasta 280 a.C., algunos artistas firman sus obras y las acuñaciones presentan un realismo y una belleza tal que -según muchos numismáticos- este máximo esplendor aún no ha sido superado en nuestros días.

La decadencia comienza lentamente a partir de la partición del gran Imperio creado por Alejandro Magno (281 a.C.) [3] y continúa con la conquista de Grecia por los romanos (146 a.C.).

La llamadas monedas grecorromanas constituyen un periodo de verdadero resurgimiento, los bonitos bronces acuñados con leyendas griegas, durante los siglos II y III d.C. en Antioquía y Marcianópolis dan buena muestra de ello, destacando además Alejandría  [4] cuyas amonedaciones en griego perduraron hasta la Tetrarquía de Diocleciano.

Electro, oro, plata y bronce fueron acuñados por no menos de 1.400 ciudades a las que debemos añadir unos 500 príncipes y gobernantes, formando las extensas series de las denominadas "monedas griegas" que comprenden no sólo las monedas helénicas en su más estricto sentido histórico, sino también las de los amplios territorios que formaron parte del mundo griego o tal vez más acertadamente, del mundo antiguo no romano.

Madrid (España), 1 de agosto de 2005
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[1] El electro (del latín "electrum"), también llamado oro blanco, es una aleación de oro y plata que aparece en forma de pepitas en la naturaleza. Con este metal natural los lidios en Asia Menor acuñaron las primeras monedas en el siglo VII a.C.
Denominamos también electro a la aleación conseguida artificialmente, de un color similar al ámbar, que presenta cuatro partes de oro y una de plata; aleación que sería empleada en las antiguas acuñaciones griegas y púnicas. Este metal no se utilizó en las monedas del Imperio Romano, pero sí durante el Imperio Bizantino.

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[2] Ver mapa de la expansión de la moneda en el Mediterráneo.

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[3] A la muerte de Alejandro III Magno quedaron como familiares y herederos su hermanastro Filipo (quien llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia) y su hijo, llamado también Alejandro, que sería Alejandro IV, también por breve tiempo.

En el transcurso de unos pocos años, no quedó ningún miembro de la familia del gran conquistador y los generales macedonios (los llamados diádocos o sucesores, que eran treinta y cuatro en total) se repartieron su legado no sin grandes disputas y cruentas guerras, quedando el vasto Imperio inicialmente dividido en:

  • Babilonia y Siria para Seleuco.
  • Egipto y Palestina para Ptolomeo.
  • Asia para Antígono.
  • Tracia y Asia Menor para Lysimaco / Lisímaco.
  • Grecia y Macedonia para Casandro.

La guerras internas continuaron y en el año 281 a.C. el gran Imperio quedaba definitivamente dividido en tres grandes estados que corrieron diferente suerte, si bien, unos tras otros finalizaron sucumbiendo al poder expansionista de Roma.

  • Macedonia (dinastía Antigónida 277-168 a.C.)
  • Asia (dinastía Seléucida 305-64 a.C.) de la que a lo largo del siglo III  se desgajarían Bactriana o Bactria y Partia (dinastía Arsácida)
  • Egipto (dinastía Ptolomeica 305-30 a.C.)

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[4] Desde finales del siglo IV a.C. hasta mediados del siglo VII d.C. la amonedación en Egipto fue muy importante para el Imperio del momento (Griego / Romano / Bizantino) y se centralizó en Alejandría.

Desde los reyes de la dinastía Ptolomeica (323 a.C.) hasta la reforma de Diocleciano (286 d.C.), se acuñaron gran cantidad de monedas de todo tipo, la mayor parte de ellas con caracteres griegos y con denominaciones y simbología de clara ascendencia helénica. 

 Tras unos años de transición, ya en tiempos de Maximiano Hércules y Galerio (295-296 d.C.) se empezó a utilizar solamente el latín en su emisiones de numerario romano.

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Ver monedas griegas ordenadas cronológicamente
Ver links, mapas y bibliografía numismática de la Antigua Grecia
Ver también glosario de numismática y tipos de monedas antiguas