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Juego nº 7D: La moneda minera

 

Entre los siglos II a.C. y II d.C. se hicieron acuñaciones específicas para que circularan en las explotaciones mineras del mundo romano. Llamamos genéricamente a estas monedas como moneda minera o moneda de las minas.

En el impresionante paisaje actual de la antigua mina de oro de Las Médulas (León) hemos colocado seis monedas antiguas, pero solo cinco pueden considerarse monedas mineras. Identifica cual de ellas no tiene nada que ver con el mundo de la minería romana.

 

 

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  Algunas notas sobre la minería romana y sus monedas en Hispania 

Roma encontró en Hispania muchas más riquezas de las que podía suponer. Entre las abundantes menciones que figuran en las antiguas fuentes, veamos esta de Estrabón: "En cuanto a la riqueza de sus metales no es posible exagerar el elogio de Turdetania y de la región colindante. Porque en ninguna parte del mundo romano se ha encontrado hasta hoy ni oro, ni plata, ni cobre, ni hierro en tal cantidad y calidad..." (III, 2, 8).

A las importantes minas romanas de Las Médulas (León), Río Tinto (Hueva), Almadén (Ciudad Real), Cerro Muriano (Córdoba), Cartagena (Murcia) y Linares (Jaén), se unen innumerables explotaciones en Galicia, cordillera Cantábrica, Pirineos, Sistema Ibérico, Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena. Pero este listado no es completo, realmente los romanos consiguieron oro, plata, mercurio, estaño, cobre, hierro y plomo, a todo lo largo y ancho de la península Ibérica.

Hispania no solo abasteció de metales a Roma, también fueron buscadas apreciadas gemas como la variscita de Gavá (Barcelona) y de Palazuelo de las Cuevas (Zamora), lujosos materiales de construcción como el "lapis specularis" de amplias zonas de Cuenca y Toledo, y por supuesto, extrajeron la sal de las abundantes salinas hispánicas. La halita o sal común (NaCl) era para los romanos un producto comercial de suma importancia. La sal era entonces necesaria como conservante y como antiséptico. Los soldados que cuidaban de la seguridad de la Via Salaria, recibían parte de su paga en forma de bolsitas con sal, lo que se llamaba "salarium argentum", y precisamente de ahí deriva nuestra actual palabra "salario". 

La imágenes muestran un pequeño ejemplar de variscita de Zamora con su color verdoso característico, (la variscita es una piedra semipreciosa similar a la turquesa, pero más verdosa, que ha sido utilizada en joyería desde la más remota antigüedad), dos interesantes recortes de "lapis specularis" de la provincia Cuenca, en los que se observan los trazos dejados por la sierra al cortarlos, una pequeña pepita de oro nativo (2,61 g) de Casas de Don Pedro (Badajoz) y una preciosa muestra de epsomita (11 x 7 cm) procedente de Calatayud (Zaragoza). La epsomita (llamada también sal de La Higuera, sal de higuera y sal de Epson) es una sal peculiar, un sulfato de magnesio hidratado que ha sido empleado desde siempre como remedio de diversos males intestinales y de la piel.

Conocido en la actualidad como espejuelo, espejillo, reluz, etc., el "lapis specularis" es un yeso selenítico que fue explotado por los romanos como material estratégico, fundamentalmente durante los siglos I y II d.C. Estos cristales de yeso tienen una apreciable transparencia y son relativamente fáciles de exfoliar, por lo que se usaron fundamentalmente como materiales de construcción, para acristalar los ventanales. Plinio el Viejo, en su Historia Natural, nos dice: "Pero la piedra especular, dada su constitución mucho más tratable, se hiende y se separa en láminas tan finas como se desee. Antiguamente sólo se hallaba en la Hispania Citerior, y no en toda la provincia, sino sólo en el área de cien mil pasos alrededor de la ciudad de Segobriga. Hoy día, la suministran también Chipre, Capadocia y Sicilia y un reciente descubrimiento de África. No obstante, todas estas variedades son inferiores a la de Hispania; Capadocia produce piedras muy grandes, pero son oscuras" (XXXVI – 160).

Pero volvamos a las monedas. Entre los siglos II a.C. y I d.C., en los ámbitos cerrados de las sociedades mineras de Hispania, se generaron varios tipos de respuesta ante la falta de fluidez monetaria:

    - Se acuñaron en Pb los denominados plomos monetiformes, copiando los tipos en Ae de la ceca de la zona, o bien con nueva iconografía y leyendas, pero siempre relacionadas con el mundo minero.
    - Se hicieron acuñaciones en Ae, específicas para circulación en las explotaciones mineras, las llamadas genéricamente moneda minera o moneda de las minas.
    - Se procedió a contramarcar el numerario circulante.

En algunos casos conocemos la ceca. Acuñaron en plomo: Carmo, Ilipa, Bolskan, Kastilo, Ilipla y Obulco entre otras; pero en otros casos solamente su tipología (Vulcano, Sucellus, instrumentos mineros, operarios con herramientas de trabajo, etc.) nos indican la posible zona relacionada.

El cuadrante de Bilbilis (moneda nº 2) muestra un operario con candil minero, en este caso la leyenda latina BIL facilita mucho la asignación de la ceca, pero la moneda nº 4 no tiene letra alguna y pertenece a una ceca incierta. La moneda nº 3 tiene iconografía imperial, sin embargo la leyenda DARDANICI (para Dardania) no deja lugar a dudas, se refiere a las importantes minas de esa región del Imperio.

Dedicado a mi amigo Íñigo Orea, gran amante de la minería romana.

 


¿Quieres aprender más sobre estos temas?... Visita:

Lapis Specularis 1  -  Lapis Specularis 2
Ingeniería Minera en Hispania  -  El oro de Casas de Don Pedro

 

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