Emisiones de la Antigüedad Tardía
 

Amonedaciones en la Península Ibérica y la Narbonensis
entre mediados del siglo V y principios del siglo VIII

 
Vándalos y alanos   Reino suevo   Spania bizantina
Imitaciones   Bronces inciertos   Periodo visigodo   Falsificaciones

 


 

Vándalos y alanos en Hispania

El último día del año 406, los vándalos dirigidos por Gunderico cruzaron el Rin (que debía estar helado) sin encontrar ninguna resistencia por parte de los romanos, derrotaron a los francos e invadieron el imperio romano. Junto a ellos pasaron los suevos y un pequeño contingente de alanos. Después de devastar las Galias, gran parte de estos pueblos bárbaros cruzaron los Pirineos (409) para invadir Hispania. Los suevos y vándalos asdingos ocuparon el noroeste de la península, en el centro se asentaron los alanos y la zona meridional quedó bajo dominio de los vándalos silingos. Ver más información sobre las invasiones germánicas.

La historia hispana de los alanos es corta, el jefe visigodo Valia, cumpliendo las ordenes de Honorio, atravesó los Pirineos en 417 y pronto acabó con ellos, los pocos alanos que pudieron haber quedado fueron absorbidos por los vándalos. No se conocen acuñaciones de los alanos, ni en Hispania, ni en otro lugar.

En 418 los visigodos regresaron a las Galias (por orden romana de nuevo) por lo que vándalos y suevos pudieron continuar en Hispania (peleándose entre ellos, claro). Veinte años después de llegar a la península, en 429, el rey vándalo Genserico decidió cruzar el estrecho para invadir el norte de África. Nunca regresarían, terminando así la aventura vándala en Hispania.

Las acuñaciones vándalas son relativamente escasas y siempre en plata y bronce, nunca en oro. No se conocen acuñaciones vándalas en Hispania, estas siempre se efectuaron en territorio africano y comenzaron después de recibir de Valentiniano III su tratado como foederati (Numidia, 435), finalizando un siglo después, con la caída de su reino a manos del general bizantino Belisario (533-4).

No se asigna ninguna moneda al periodo vándalo en las Galias o en Hispania, por lo que sus monedas se salen del ámbito geográfico de este estudio y no serán aquí mostradas.

Existen hallazgos documentados de monedas vándalas encontradas en la Península Ibérica, pero no fueron acuñadas en ella, se cree que fueron traídas por los bizantinos, ya que estos invadieron el sur de Hispania (552-4), poco después de acabar con el reino vándalo norteafricano.

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Reino suevo en Gallaecia

Como hemos visto, los suevos cruzaron los Pirineos y entraron en Hispania en el año 409. Dos años más tarde (411) los romanos ofrecieron un pacto que los suevos pronto aceptarían, eran pueblos germánicos agricultores (sedentarios) que buscaban tierras y estabilidad. Con su tratado como foederati, serían federados del Imperio a cambio de recibir tierras en Hispania. De esta forma los suevos se establecieron en la provincia Gallaecia, entre el NO de Hispania, inicialmente entre el río Miño y el Duero.

A mediados del siglo V, en tiempos de su rey Requila y su hijo Requiario, el reino suevo alcanza su máximo esplendor. Los alanos habían sido derrotados, los vándalos habían emigrado hacia África y los visigodos estaban asentados en Las Galias. Aprovechando la situación, los suevos tomaron Mérida (439), Ispali (441) e incluso zonas de la Carthaginensis, pero Requiario demostró su imprudencia entrando en la Tarraconensis, lo que motivó la inmediata intervención del rey visigodo Teodorico II, quien derrotó, capturó y dio muerte a Requiario (455), saqueó Bracara y restauró las fronteras iniciales, replegando a los suevos hacia sus primitivos territorios de Gallaecia.

Tras un siglo oscuro, del que tenemos pocos datos, seguramente plagado de conflictos internos y por supuesto de luchas e intrigas con sus vecinos visigodos, finalmente Leovigildo acabó con toda resistencia sueva en 585-6. En lo sucesivo Gallaecia sería una provincia visigoda más. El reino suevo no había llegado a cumplir los dos siglos de existencia.

Las primeras acuñaciones suevas pudieron haberse llevado a cabo durante el siglo I a.C. en sus tierras de Germania, pero no es seguro. Las acuñaciones suevas en Hispania abarcan desde mediados del siglo V (c. 435 según Grierson - MEC I y en 448, según Kent- RIC X) hasta mediados del siglo VI, como muy tarde hasta su total derrota en 585-6.

Según Grierson, pueden distinguirse tres fases en estas escasas emisiones suevas. Inicialmente se emiten monedas seudoimperiales imitando los sólidos y las silicuas de Honorio (ver RIC X 3786 y MEC I 285), con la particularidad de que el primer gobernante germánico que inscribe su nombre en las monedas es el suevo Requiario, quien en una rara silicua emitida en Bracara (438-455), graba su nombre en el reverso "IVSSV RICHIARI REGES" (por orden del rey Requiario), a la vez que mantiene la típica leyenda del emperador "DN HONORIVS P F AVG" en el anverso.

 En un periodo posterior (a partir de 459-460) se continúa emitiendo moneda seudoimperial, pero ahora solamente son trémisis. Se emiten a nombre de Valentiniano III, con el busto y leyendas de dicho emperador en el anverso y una cruz en el reverso (ver RIC X 3787-88 y MEC I 286-290).

Los suevos finalizarían sus acuñaciones con un trémisis propio, una supuesta moneda "nacional" similar a las emitidas por entonces (c. 580) por visigodos y francos (ver MEC I 291-292, la moneda mostrada en MEC I 293, con la leyendas LEIOIA COTIS MVNITIA se asigna indudablemente a Leione (Léon), pero pudo haber acuñada después del 586, con la ciudad ya en manos visigodas). En estas últimas emisiones suevas ya no hay referencias al poder romano. Aunque las leyendas suelen estar corruptas, se han identificado: LATINA MVNITA (que indicaría "moneda romana"), ODIACCA REGIS (refiriéndose al último rey suevo) y también algunas posibles cecas: Leoine (León), Tude (Tuy), Emerita (Mérida), Pax Iulia (Beja), Bene (Benavente) y otras como ¿Vinc? no identificadas.

La última moneda aquí mostrada (a la derecha) es una fracción de silicua con leyendas corruptas, por lo que, a pesar de que se ha sugerido que pudiera ser sueva, lo cierto es que no cuadraría en ninguna de las anteriores descripciones. Es evidente que estas series suevas guardan todavía muchos secretos a los investigadores, ver el completo artículo: "Dificultades que plantea el estudio de la historia monetaria sueva" de Francisco Cebreiro, que está disponible en esta misma web. 


  Cecas suevas 

Los diferentes estilos sugieren que debió haber habido un número considerable de cecas suevas, pero sus localizaciones son inciertas. La cantidad de ejemplares disponibles de este tipo de monedas y la ausencia de tesorillos documentados dificultan mucho su estudio.

Bracara (Braga / Portugal), Pax Iulia (Beja / Portugal), Emerita (Mérida), Tude (Tuy / Pontevedra), Conimbriga (Coimbra / Portugal) y Leione (León) son las posibles cecas suevas citadas en RIC X (p. 231) y "MEC I" (pp. 77-80).

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Spania bizantina

En 549 los nobles visigodos elevaron al trono Agila pero no fue aceptado por todos, otro noble llamado Atanagildo se rebeló en Ispali desencadenando una situación de guerra civil. Atanagildo pidió ayuda a los bizantinos y consiguió su propósito de obtener el trono visigodo, pero abrió la puerta a la política expansionista del emperador Justiniano I. Entre 552 y 554 las tropas de Bizancio desembarcaron en Gades y Carthago Nova ocupando gran parte de la Baetica y la Carthaginensis, teniendo que ser detenidos por el propio Atanagildo, quien en 555 había logrado controlar el poder, después del asesinato de Agila.

Bizancio estableció en el SE de Hispania una provincia a la que llamó Spania (ver mapa) con su capital en Carthago Spartaria (o Spartia, la anterior Carthago Nova), provincia que cambiaría sus fronteras continuamente debido a las ininterrumpidas campañas visigodas. En 624 el rey visigodo Suintila consigue que los bizantinos abandonen definitivamente la península.

La amonedación bizantina en la Península Ibérica parece limitarse a los escasos trémisis que se emitieron a nombre de los emperadores: Justiniano (Sear 343), Justino II (Sear 416I), Mauricio Tiberio (Sear 612 y 612A), Focas (Sear 709) y Heraclio (Sear 927). Las acuñaciones en bronce son inciertas, tan solo los hallazgos de algunas monedas, entre ellos los documentados por Lechuga Galindo en 1991 y Teresa Marot en 1997, así como la existencia de unos bronces inciertos (que comentaremos más adelante) apuntan esta posibilidad. El "4 nummi" mostrado a la izquierda (1,37 g y 8-9 mm), es un ejemplo de estas raras acuñaciones que se han asignado al periodo bizantino en la Península Ibérica (ver artículo de Teresa Marot, página 174), y otro ejemplar puede verse en el Museo de Berlín (en donde, aunque con una interrogación, está erróneamente asignado a los merovingios).

Ver artículo de Germán Rodríguez: "Monedas de 4 nummi anónimas, tipo cruz / delta: Una ceca bizantina en Carthago Spartaria". Revista Numismática Hécate nº 3, pp. 111-120. Murcia, 2016.


  Cecas bizantinas 

Desde que Grierson en 1955 publicara la certeza de que en Spania hubo al menos una o dos cecas bizantinas, indicando la posibilidad de que Carthago Spartaria fuera una de ellas, se ha sugerido Malaca como otra de las ciudades candidatas y también se cree que pudo haber habido una tercera ceca en algún lugar de Andalucía occidental.

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Imitaciones locales

Según el profesor Manuel Abad (UNED), incluso durante los comienzos de la dominación visigoda en Hispania (siglos V y VI), pudieron haberse continuado emitiendo imitaciones de los pequeños antoninianos de Claudio II o de otras monedas romanas. Aunque los hispanos utilizaran el anterior numerario fraccionario romano, el sistema monometálico de los visigodos debió de impulsar la continuidad en la acuñación de este tipo de imitaciones locales.

La fracción de centenional de la serie "Urbs Roma" aquí mostrada parece avalar dicha teoría, una moneda con tan solo 0,7 g parece más bien propia de los siglos V y VI que de mediados del siglo IV, que es cuando teóricamente debería haberse acuñado.

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Cobres / bronces inciertos del sur peninsular
Nummi visigodos (?)

M. Crusafont en su libro: "El sistema monetario visigodo: cobre y oro", editado en Barcelona (1994), propone una atrayente teoría que termina con el sistema monometálico visigodo, asignando a este numerario unos pequeños bronces que hasta entonces habían sido considerados como inciertos. Estudiando cerca de 240 ejemplares, Crusafont data estos pequeños bronces (prácticamente cobres) sin mucha exactitud (mayormente a lo largo del siglo VII) y los cataloga en distintos grupos y tipos, proponiendo incluso sus cecas.

Grupo A (Tipos 1-8):
Anverso: Letras S, SP o SPL.
Reverso: Cruz sobre gradas.
Ceca de Ispali.
Cronología: 610-45.
Valor: 1 nummus (peso medio 0,3 g).
Grupo B (Tipos 9-29)
Anverso: Efigie de frente.
Reverso: Cruz latina con letras SP a ambos lados.
Ceca: Ispali.
Cronología: 610-45.
Valor: 5 nummi (peso medio 1,42 g).
Grupo C (Tipos 30-43)
Anverso: Efigie de perfil con la leyenda CIVI-TA.
Reverso: Monograma en forma de M.
Ceca: Emerita.
Cronología: 610-45.
Valor: 2 1/2 nummi (peso medio 0,8 g).
Grupo D (Tipo 44)
Anverso: Efigie mirando a derecha y delante una cruz.
Reverso: Monograma con una cruz central.
Ceca: Toleto.
Cronología: 610-45.
Valor: 2 1/2 nummi (peso medio 0,8 g).
Grupo E (Tipos 45-47)
Anverso: Cabeza mirando a izquierda.
Reverso: Cruz equilateral con los extremos bifurcados.
Ceca: Cordoba.
Cronología: 610-45.
Valor: 2 1/2 nummi (peso medio 0,85 g).
Grupo F - Inciertas (Tipo 48)
Anverso: Efigie con casco mirando a la izquierda.
Reverso: Cruz equilateral con una letra R (?) anexada en el brazo superior.
Ceca: -
Cronología: 610-45.
Valor: 5 nummi (peso medio 1,40 g).
Grupo F - Inciertas (Tipo 49)
Anverso y reverso: Pequeña cruz equilateral inscrita en un círculo.
Ceca: --.
Cronología: 610-45.
Valor: 2 1/2 nummi (peso 1,1 g).
Grupo F - Inciertas (Tipo 50)
Anverso: Cruz equilateral con los extremos bifurcados.
Reverso: Letra A (?) de trazo redondeado en orla lineal.
Ceca: Ispali.
Cronología: 610-45.
Valor: 1 nummus (peso medio 0,69 g).
Grupo F - Inciertas (Tipo 51)
Anverso y reverso: Cruz irregular y orla de puntos.
Ceca: --
Cronología: 610-45.
Valor: 1 nummus (peso 0,50 g).
Grupo F - Inciertas (Tipo 52)
Anverso: Efigie a izquierda en orla de puntos gruesos.
Reverso: Monograma (?) de difícil interpretación. Letras BP (?).
Ceca: --
Cronología: 610-45.
Valor: 2 1/2 nummi (peso 2,62 g).
Grupo F - Inciertas (Tipo 53)
Anverso: Efigie a derecha con lemniscos.
Reverso: Cruz equilateral acabada en dobles puntos, todo en doble orla de puntos.
Ceca: --.
Cronología: 610-45.
Valor: 2 1/2 nummi (peso 0,92 g).
Addenda (p. 108) ¿Cobre de Hermenegildo?
Anverso: Efigie esquemática a derecha.
Reverso: Letras ERM con una barra horizontal sobre la R.
Ceca: Ispali o Cordoba
Cronología: Finales del siglo VI.
Valor: 5 nummi (peso medio 1,56 g).

En 2008, B. Mora y C. Martínez nos dan a conocer en su trabajo: "Un nuevo hallazgo de moneda bizantina en "Malaca" (Málaga): El conjunto monetario de calle Cañón-Postigo de los Abades" (SAGVNTVM, Vol. 40), un nuevo tipo de nummus similar al los del grupo E de Crusafont, pero con cuatro glóbulos entre los brazos de la cruz. Estos autores adelantan la cronología de estas monedas a mediados del siglo VI y plantean la hipótesis de que la ceca en este caso sea Malaca.

En 2009, Ruth Pliego publica un nuevo tipo de nummus en: "La moneda visigoda", p. 189 (Sevilla), identificando el monograma RCD (?) en el anverso y el monograma SPAL en el reverso. En 2106, en su artículo "The circulation of copper coins in the Iberian Peninsula during the Visigothic Period: new approaches". Journal of Archaelogical Numistatics, divide las emisiones en 16 tipos, asignando a este nuevo nummus el tipo número 15.

Grupo E (Variante B. Mora)
Anverso: Cabeza mirando a derecha.
Reverso: Cruz equilateral con los extremos bifurcados y cuatro glóbulos entre los brazos.
Ceca: Malaca
Cronología: mediados del siglo VI.
Valor: 2 1/2 nummi (peso 0,95 g).
Tipo 15 de R. Pliego (Nuevo tipo no catalogado en Crusafont)
Anverso: Cruz con monograma "RCD (?)"
Reverso: Cruz con monograma "SPAL".
Ceca: Ispali
Cronología: mediados del siglo VI.
Valor: 1 nummus (peso 0,47 g).

Los dibujos de los grupos A-E han sido extraídos del libro citado de M. Crusafont (Barcelona, 1994).
Seis de las imágenes proceden del artículo indicado de Ruth Pliego (Bruselas, 2016), hay una del libro de Crusafont,
una de eBay.es y otra de TraianvsCoins (Vcoins.com). De todas formas, en las propias imágenes se indica la fuente.

La composición de los tesorillos en los que se han hallado estos tipos de monedas (parece que siempre se encuentran mezcladas con monedas vándalas o bizantinas, pero no con visigodas) ha hecho pensar a algunos especialistas que la hipótesis de que sean monedas "oficiales" visigodas, propuesta por M. Crusafont, no es la acertada. De hecho, en el "Corpus Nummorum Visigothorum" (2006), J. Vico, Mª. C. Cores y G. Cores dedican todo un capítulo (6 páginas) a rebatir la teoría de Crusafont.

Sin embargo, años después, en el artículo: "Nuevos hallazgos de bronces visigodos" (enero, 2013), A. Fernández, R. Pliego y G. Carvajal no están de acuerdo con J. Vico et alii y aunque matizan la asignación de cecas hecha por Crusafont (solo admiten Ispali) y adelantan algo la cronología propuesta (hasta finales del siglo V y a lo largo del siglo VI), siguen prefiriendo utilizar el término de "bronces visigodos" para referirse a estas enigmáticas piezas.

Tres años después, R. Pliego en su artículo: "The circulation of copper coins in the Iberian Peninsula during the Visigothic Period: new approaches" (Bruselas, 2016), continúa defendiendo la autoría visigoda de estas series de cobre dividiéndolas en 16 tipos.

Ese mismo año 2016 Bartolomé Mora indica en su artículo: "Old and New Coins in Southern Hispania in the 6th Century AD" que, de las identificaciones propuestas para estos nummi del sur de Hispania, las asignadas a Hispalis / Ispali (Crusafont, grupos A y B) son las más fiables, pero que Toleto y Emerita (Crusafont, grupos B y C) deben de buscarse en puntos más meridionales, proponiendo Malaca como ceca del grupo E, dada la abundancia de hallazgos de estas monedas en dicha zona. B. Mora también adelanta la cronología de Crusafont, datando estas monedas en el siglo VI, pero indica que no está de acuerdo en la denominación de "bronces visigodos" ya que el uso y producción de estas piezas son ajenos a la política monetaria del Regnum Visigothorum, mientras que en las ciudades y territorios bajo su control que estaban cercanos o bien conectados con los dominios bizantinos, la producción autónoma de pequeñas monedas de bronce sí que pudo haber estado permitida.

Lo más probable es que estos pequeños cobres / bronces fueran emitidos autónomamente por algunas ciudades como Ispali o Malaca, a las que los reyes visigodos habían permitido efectuar estas acuñaciones de poco valor para favorecer el comercio. (B. Mora, 2016 y J. A. Martín et alii, 2016), aunque mientras no tengamos estudios más concluyentes, tal vez deberíamos nombrar estas monedas simplemente como "nummi" hispánicos.

Grupo A Grupo B Grupo B Grupo B Grupo B Grupo C
 
Grupo C Grupo C Grupo C Grupo D Grupo E Grupo E

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Periodo visigodo

En 376 los visigodos sufrieron una fuerte presión por parte de los hunos, por lo que pidieron autorización al emperador Valente para cruzar el río Danubio y establecerse pacíficamente en territorio romano. Desde entonces, hasta su total derrota a manos de los musulmanes (c. 720), pueden distinguirse cuatro claros periodos -desde el punto el vista numismático- en el devenir de este pueblo germánico:

1.- Periodo migratorio (376 - 416)

No se conoce ninguna amonedación propia de los visigodos hasta que en 414-415 se emiten en Narbona monedas en oro y plata a nombre de los emperadores romanos Prisco Atalo y Honorio.

Dado que dicha ceca estaba entonces bajo poder visigodo, estas se pueden considerar sus primeras acuñaciones, (ver RIC X números 1416, 1417, 3701-3709).

 
2.- Reino de Tolosa (417 - 507)

Las amonedaciones visigodas en este periodo son siempre de oro (sólidos y trémisis) y se denominan seudoimperiales, al emitirse desde un reino propio, pero a nombre del emperador romano correspondiente, como símbolo de reconocimiento de su autoridad imperial. Honorio, Valentiniano III, Majoriano, Libio Severo, Antemio y Anastasio son los emperadores representados en estas acuñaciones. La ceca más importante sería la propia capital, Tolosa, pero también hubo alguna otra ceca gala, entre ellas Arelate y Narbona.

 
3.- Emisiones seudoimperiales en Hispania y Narbonensis (c. 509 - c. 575)

Tras la gran derrota visigoda en la batalla de Vouillé, el pueblo franco afianzó sus posesiones en las Galias, mientras que el visigodo mantuvo solamente la zona del Mediterráneo (Narbonensis) y se vio obligado a trasladarse a Hispania.
      Las acuñaciones visigodas en este periodo son siempre en oro (sólidos y trémisis) y se emiten a nombre del emperador bizantino correspondiente (Anastasio, Justino I, Justiniano I y Justino II). Se suelen agrupar por grupos, atendiendo al emperador, estilo o procedencia de los hallazgos conocidos, pero este es un periodo muy complicado, la asignación del emisor o la ceca es casi siempre incierta. Reinhart clasificó en 1940 estas acuñaciones seudoimperiales visigodas asignando los grupos A (Barcinona y Narbona), B (Andalucía), C (Emerita), D (diferentes estilos) y E (Toleto). Años después, Tomasini (1964) avanzó en el tema pero sin identificar cecas concretas. Grierson en 1986 indicó: "queda mucho trabajo por hacer..." y Vico-Cores en 2006 (al igual que hizo G. Miles en 1952) comienzan su Corpus en Leovigildo y por lo tanto no tratan este tipo de de monedas seudoimperiales.

 
4.- Emisiones visigodas en Hispania y Narbonensis (c. 575 - c. 714)

Durante la consolidación del reino visigodo con Atanagildo se establece la capital en Toledo, pero sería su sucesor (Leovigildo) el verdadero fundador de la moneda propia de este reino. Hacia el año 575 Leovigildo incluye su nombre en el reverso de las monedas, mientras en el anverso continuaba el del emperador bizantino, luego emite monedas con leyendas ilegibles, para finalizar incluyendo su nombre y efigie en el anverso, indicando la ceca en el reverso y borrando todo vestigio imperial, esto es creando una nueva moneda: el triente visigodo. Esta nueva moneda conjugaría las leyendas en latín con letras capitales del gusto romano, con los bustos esquemáticos de diseño godo, siendo acuñada ininterrumpidamente (en Hispania y la Narbonensis) hasta la pérdida del reino (c.714), cuando los musulmanes ya habían invadido la Península Ibérica y se disponían a conquistar el último reducto visigodo, la Narbonensis o Septimania. Lógicamente en Narbona se acuñarían las últimas monedas visigodas.

Es destacable el hecho de que el sistema monetario visigodo fuera mono-metálico (todas sus acuñaciones son en oro), y contara únicamente con un tipo de moneda, una única denominación, el tremis o triente. (No está claro que los pequeños bronces descritos anteriormente, que han sido asignados por Crusafont a los visigodos, lo sean realmente). La explicación más apuntada es que con estas acuñaciones, los reyes visigodos trataban más bien de demostrar su soberanía y prestigio, que de cubrir una necesidad de medios de pago, y se argumenta que con la abundante moneda romana anterior, quedaban supuestamente cubiertas las necesidades de numerario circulante. Personalmente se me hace difícil entender esta explicación, creo que un reino en guerra permanente (a las guerras contra los astures, cántabros, vascones o francos en el norte, contra suevos en el noroeste y bizantinos en el sur, hay que añadir las propias luchas internas por cuestiones de sucesión al trono), no hubiera podido pagar a sus soldados de no haberse acuñado estos trientes en todos los rincones de la península. Además, los hallazgos arqueológicos no parecen confirmar dicha hipótesis, las monedas romanas no suelen aparecer en los hallazgos o sitios arqueológicos claramente visigodos.

El peso oficial del tremis o triente (1,51 g) fue variando ligeramente con el tiempo, oscilando normalmente entre los 1,45 y 1,30 gramos. Su diseño y peso lo hacía perfectamente intercambiable con el sólido bizantino (1 sólido = 3 trientes), patrón que se utilizaba en las transacciones internacionales de la época. Su composición fue relativamente estable, oscilando entre el 80 y el 90% el porcentaje de oro, pero esta pureza descendió hasta el 65-60 % en los reinado de Tulga y Chindasvinto, a la vez que la plata aumentaba hasta el 35-40%, y se alcanzaron aleaciones aún menos nobles durante los reinados de Égica y Witiza.

Los últimos vestigios del reino visigodo desaparecerían por completo poco después (c. 720), pero a partir del 714 ya no se volvería nunca a acuñar moneda visigoda. Bueno, miento, a partir del siglo XIX este tipo de moneda ha vuelto a ser abundantemente acuñado... ¡por copistas y falsarios!. La simplicidad de sus motivos y la escasez de estos trientes, han propiciado sin duda tales falsificaciones. (G. Miles estimó en 4000 los ejemplares existentes en los diversos museos y colecciones particulares, mientras que Vico-Cores aumentan esta cifra a 10000, cantidades ambas muy pequeñas en comparación con la moneda conocida de anteriores épocas).


  Cecas visigodas 

Llama la atención el elevado número de talleres monetales visigodos en Hispania. De las 77 cecas que describió G. Miles en 1952 en: "The coinage of the Visigoths of Spain, Leovigild to Achila II", hemos pasado a las casi 100 cecas que son descritas por Ruth Pliego en su obra: "La moneda visigoda" (Sevilla, 2009). Es destacable que casi la mitad de estas cecas se encuentren en el NO de Hispania, y muchas de ellas en pequeñas poblaciones de incierta ubicación, lo que induce a pensar en la existencia de talleres móviles, posiblemente militares. Para más información, ver las páginas de: Cecas en Gallaecia y Lusitania - Baetica y Carthaginensis - Tarraconensis y Narbonensis.

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Falsificaciones

Las falsificaciones de la moneda visigoda son ciertamente abundantes, a la vez que relativamente bien conocidas desde el siglo XIX, pero últimamente están empezando a aparecer falsificaciones suevas en eBay.es y no me extrañaría que también hubiera reproducciones fraudulentas de las monedas bizantinas acuñadas en Spania... ¡Caveat Emptor!

Mi opinión sobre las falsificaciones es bastante clara: "Tan importante es comprar a profesionales que ofrezcan garantías, como adquirir todos los conocimientos posibles para intentar lograr ser autosuficientes".

En la página: ¡Ojo con las falsificaciones!, he recopilado los links algunos interesantes recursos que están disponibles en Internet, y que nos pueden ayudar a adquirir esos necesarios conocimientos que nos protejan de los falsarios. No dejes de echar un vistazo.

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Periodo visigodo en Hispania - Cecas en Gallaecia y Lusitania
Periodo visigodo en Hispania - Cecas en Baetica y Carthaginensis
Periodo visigodo en Hispania - Cecas en Tarraconensis y Narbonensis