Índice de artículos

 

Errores y Defectos
en la Numismática Antigua

 

Introducción
Parte I: Errores de diseño
Parte II: Errores y defectos propios del cuño

Parte III:

Defectos en el cospel
Parte IV-I:  Errores y defectos durante la acuñación (I)  
Parte IV-II:  Errores y defectos durante la acuñación (II)  
Parte V_I: Daños después de la acuñación (I)
Parte V-II: Daños después de la acuñación (II)

 


 

    Introducción 

El coleccionismo numismático suele hacer hincapié en los errores y las monedas antiguas no son ajenas a ellos, más bien al contrario, sus técnicas de acuñación (puramente artesanales) propiciaron gran cantidad y variedad de errores, y asimismo, originaron abundantes defectos. Por ello, el número de piezas defectuosas que han llegado hasta nuestros días es elevado, resultando de gran utilidad para conocer mejor los distintos momentos del proceso de acuñación.

Nos centraremos en los procesos de obtención de monedas mediante acuñación, ya que las monedas fundidas fueron muy poco utilizadas, circunscribiéndose tan sólo a las primeras emisiones de bronce republicanas. Además, estas piezas fundidas se obtenían de manera más simple, mediante el uso de moldes, lo que no propicia la aparición de errores.

La lentitud de algún operario y la interrupción del proceso de acuñación son los factores que más errores ocasionaron. Para una mejor comprensión del origen de estos errores, se muestran a continuación los trabajos y procedimientos llevados a cabo para la fabricación de moneda en la denominada officina monetalis romana.

  La oficina monetal romana 

Es el mundo romano el que nos proporciona mayor número de datos sobre las personas y las actividades relacionadas con la acuñación de moneda en la antigüedad. En época republicana la competencia sobre emisión de moneda pertenecía al quaestor; en época de Trajano al frente de la ceca se situaba el cargo de procurator monetae y tras el reinado de Diocleciano, la administración de todas las cecas era la tarea del comes sacrarum largitionum.

Al frente del equipo de cada ceca se situaba el optio, un ayudante de los magistrados y director técnico de los artesanos, después estaban los officinatores, los capataces o encargados de cada una de las secciones de la ceca.

1.- Fabricación de los flanes monetales.

Tarea denominada flando y realizada por los flaturarii, con ayuda de los aequatores, quienes se encargaban de comprobar los pesos. El cospel podía confeccionarse mediante distintos métodos:

- Por fundición, mediante moldes, con alvéolos interconectados en rama, en serie o independientes.
- Cortando barras cilíndricas en rodajas.
- Recortando con tijeras una plancha o lámina metálica.
- Por reacuñación, utilizando otra moneda como cospel. Una forma correcta de proceder, eliminaría el diseño de la antigua moneda antes de la acuñación para conseguir un buen resultado final. Si esta parte del trabajo se hacía bien, resulta complicado que hoy día podamos detectar la reacuñación.
- Incluso se podían conseguir cospeles vertiendo el metal fundido en una superficie plana, ya que la tensión superficial de los fluidos mantiene la forma discoidal de los flanes hasta su enfriamiento

2.- Confección de cuños.

Tarea realizada por el abridor de cuños (maestro grabador o scalptor), sobre la que hay diversas hipótesis, ya que podía efectuarse de formas diferentes:

- Grabando cada cuño individualmente, los cuños se abrirían con la misma técnica que el "intaglio" de gemas. Se ha propuesto que para los grandes bronces un grabador ayudante realizaría el primer vaciado y el grabador principal finalizaría los detalles.
- Marcando varias matrices o cuños a la vez. Mediante un punzón denominado patriz, sus diseños se trasladarían directamente a distintos cuños calientes.
- Algunos patrones de plomo en negativo encontrados se han relacionado con un proceso de fabricación de cuños en serie, ya que con ellos se obtendrían improntas de arcilla en positivo, a partir de las cuales se podrían fundir nuevos cuños.
- La leyenda era grabada posteriormente por los signatores, individualmente o bien mediante un utensilio tipo plantilla. Si bien este término de signatores es el más confuso, para algunos autores hace referencia al personal que batía la moneda, para otros serían los que grababan la leyenda o los que ponían la marca de autoridad, e incluso parece muy probable que se refiera simplemente los grabadores de cuños.

Un documento oficial ateniense, de finales del siglo IV a.C., en el que se relacionan las cuentas de los tesoreros de Atenea, permite conocer que el cuño móvil se denominaba χαρακτηwρ y el fijo ακμονιwμσκος. El cuño de móvil (normalmente el del reverso) era sostenido por uno de los trabajadores y en ocasiones iba encajado en una carcasa metálica, de manera que no recibía directamente el golpe del martillo; la funda estaría perforada en su extremo para facilitar la extracción del cuño. El cuño del anverso permanecía siempre fijo, encajado en el yunque, por ello se deterioraba menos.

3.- Acuñación.

Proceso llevado a cabo por al menos 3 operarios, durante el cual se imprimen por percusión los tipos monetales en el cospel virgen, estos operarios son:

- Suppostor / suppositor: el que coloca el flan monetal con unas tenazas sobre el yunque en el que está alojado el cuño del anverso. Para algunos estudiosos los suppostores eran además, los que controlaban el peso.
- Malleator: el que repetidas veces, golpea el cuño del reverso contra el cospel virgen; se trata de un trabajo físico, poco especializado.
- El operario -cuyo nombre desconocemos- que retira la moneda ya acuñada.

El proceso se podía realizar en frío o en caliente, circunstancia que afectaba a la vida de los cuños, desconocemos el número de monedas que pudo producir cada cuño aunque existen diversas propuestas: Sellwood indicó, a partir de sus propios experimentos, que se podrían obtener entre 10.000 y 16.000 piezas por cuño de anverso en un proceso de acuñación en caliente y entre 5.000 y 8.000 en frío, Crawford consideró que un cuño de anverso pudo generar unos 30.000 denarios republicanos por término medio y otros autores han calculado entre 20.000 y 47.000.

La actividad de un taller de acuñación se reprodujo en la moneda de Paestum (principios siglo I a.C.) mostrada a la izquierda, que conmemora el hecho de que mantuvieron el derecho de acuñar moneda, así como en el relieve del siglo IV d.C. que figura al principio de esta página.

4.- Herramientas.

Las herramientas empleadas fueron representadas en el denario republicano de la gens Carisia (mediados del siglo I a.C.) mostrado a la derecha: cuño, yunque, martillo (malleolus) y tenazas (forceps) para colocar los cospeles en el yunque. El relieve de los Licinius que está al final de esta misma página, muestra las mismas herramientas y añade los instrumentos del grabador: lezna, taladro de arco, cuchillo y pequeño martillo. Un instrumento importante que se echa en falta en estas representaciones es la balanza, necesaria para los preceptivos controles metrológicos.

En pequeñas piezas seguramente sería más ventajosa la acuñación manual; sin embargo, las diferentes características metalúrgicas, los módulos y los grosores de las monedas no permiten considerar la producción monetaria del mundo antiguo con técnicas uniformes, y por ello se ha hablado de un posible uso, siempre marginal, de métodos de acuñación mecánicos. Para los grandes bronces de 30-40 mm. se pudo utilizar un martillo pilón rudimentario. Existían las poleas, y por ello quizás se conoció el martinete, mazo o viga de madera forrada de hierro. Los grandes sestercios o los múltiplos bajoimperiales pudieron también servirse de este sistema con vistas a obtener una nitidez en los diseños tras el impacto, lo cual sólo se consigue con una presión uniforme y perfectamente vertical.

Complementan la estructura de la oficina monetal romana los dispensatores que realizarían la función de contables y los mediastini, esclavos que desempeñarían cualquier tipo de trabajo, dirigidos siempre por el praepositus mediastinorum.

 

  Observaciones 

Así como algunos tipos de errores suelen ser más cotizados por el coleccionista, no ocurre lo mismo con los defectos y mucho menos con los daños causados a posteriori, los cuales claramente deprecian las monedas. Pero en general, podemos decir que el coleccionismo de este tipo de monedas es más asequible y sin duda, resulta extremadamente interesante.

Dada su obviedad, no tendré en cuenta los daños naturales causados por la corrosión o la cristalización, ni los defectos producidos por el desgaste en el antiguo uso, tampoco trataré los daños causados por una limpieza inadecuada, ni por la repatinación u otro tipo de manipulaciones actuales. En este -divulgativo- artículo intentaré agrupar y explicar los casos de errores o defectos que conozco, ilustrándolos con algunos ejemplos significativos.

La nomenclatura empleada para designar a los diferentes tipos de errores y defectos puede no ser la apropiada, depende bastante del autor o de la época. Sí que parece haber más homogeneidad en los términos usados por los coleccionistas anglosajones y dado que la mayoría de la información de Internet está en inglés, para facilitar la búsqueda, se han indicado en cursiva los términos correspondientes a dicho idioma.

 

  Bibliografía y links recomendados 

Realmente no dispongo de publicaciones específicas sobre errores en la numismática antigua, todos mis libros tratan de una forma somera el tema, si bien, merece especial mención el completo estudio: "Diccionario de Cecas y Pueblos Hispánicos" (Vol. I y II ) de Mª Paz García-Bellido y Cruces Blázquez, Madrid 2001, así como el soberbio artículo: "La fabricación de moneda en la antigüedad", de Manuel Gozalbes y Pere Pau Ripollès (Universidad de Valencia).

Por lo tanto, las únicas fuentes han sido fundamentalmente las de mi propia experiencia, completada por algunas interesantes aportaciones disponibles en Internet. Para más información ver:

Calgary Coin - Doug Smith - Frederic Weber - Oud Geld - Classical Coins

 

  Agradecimientos 

Cuando hace unos meses descubrí un "vulgar" denario de Alejandro Severo con un error al que no le encontraba su origen o significado, pedí ayuda a algunos amigos y descubrí que se trataba de un curioso error denominado "imagen secundaria" o ghosting. Realmente hacía tiempos que tenía la intención de recopilar los diversos errores de la numismática antigua en un pequeño y divulgativo artículo. Fue entonces cuando la idea cristalizó, me puse a la tarea y... la verdad, nunca pensé que hubiera tal variedad de tipos. Por ello el pequeño artículo ha resultado ser demasiado grande y lo he tenido que dividir en varias partes:

Agradezco todos los consejos, apoyos e imágenes recibidas desde entonces, con un especial reconocimiento para: Laiesken, Siredv, Eburón, Plúmbeo y Cayo Graco. Y espero continuar contando con todos vosotros, para poder ir completando este artículo que ahora presento... ¡Muchas gracias!


Madrid (España), 15 de julio de 2005
Manuel Pina  

 

Continuación - Parte I

 


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